La infraestructura existente se está muy deteriorada y fragmentada, con un ancho de vía irregular, resultado de los empujes laterales del pavimento en el que están embebidos los rieles.
También presenta pérdidas puntuales de carril, rieles de un material que a simple vista parece ser fundición por la clase de huellas.
Estos rieles están alejados del acero con el que se fabrican los carriles tipo Ri-55 o Ri-60, que se colocan habitualmente para la operación de los tranvías modernos.
En cuanto al estado del subsuelo, no se tiene información.