El doctor Steve Smith, director técnico del Programa de la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador (COPEG) y funcionario por muchos años del Departamento de Agricultura en EU, señaló que "es inminente y real" que en poco tiempo estará en Panamá el Virus del Nilo Occidental, porque la migración de aves es abundante.
"Panamá debe estar preparada para cuando se den los primeros brotes de la enfermedad o aparezcan las primeras aves migratorias muertas, portadoras del Virus del Nilo Occidental", destacó.
Según Smith, en las provincias de Darién, Los Santos y Panamá, donde hay miles de aves que se movilizan del norte al este del país, podríamos considerar la amenaza como un hecho real y de muy pronta aparición.
Destacó que en EU apareció en agosto de 1999, específicamente en New York, y ahora casi todo el país está produciendo la enfermedad y hasta el 23 de septiembre de este año han fallecido 89 personas y se han afectado miles de equinos.
Las aves portadoras del virus son los cuervos, los comúnmente conocidos como changos en Panamá, y que constantemente están emigrando del norte al sur y del sur al norte. La muerte de estas aves es la de un 90 por ciento.
La población más afectada con esta enfermedad es el grupo de los 50 años en adelante y los síntomas son parecidos a un resfriado, dengue o muy similares a los de la enfermedad equina.
Unos 40 países están actualmente clasificados como altamente endeudados, más de la mitad de ellos en Africa. Pero para poder beneficiarse de la asistencia del FMI y del BM en este programa, los países deben haber adoptado un plan de estrategia de reducción de la pobreza y haber comenzado a ponerlo en práctica, con resultados tangibles.
En 2001, el FMI y el BM estimaron los montos necesarios para financiar esta iniciativa en los 34 países seleccionados en más de 30,000 millones de dólares, lo que debería permitir aligerar sus reembolsos de unos 50,000 millones de dólares.
La mitad del financiamiento de la iniciativa HIPC debe venir de préstamos bilaterales y la mayoría de las sumas restantes proviene de las instituciones multilaterales; el FMI y el Banco Mundial se limitan a jugar un rol de intermediarios financieros.
En la reunión del G8 (G7 más Rusia) el 28 de junio pasado en Kananaskis, en Canadá, los participantes se comprometieron, según el texto de sus conclusiones finales, a financiar su parte de los créditos suplementarios necesarios para la iniciativa, que podría alcanzar hasta 1,000 millones de dólares estadounidenses, según sus estimaciones.
El economista jefe del Banco Mundial, Nicholas Stern, denunció ayer la hipocresía de los ricos, que estimulan a los países en desarrollo a abrir sus mercados mientras se protegen a sí mismos a golpe de subvenciones y barreras aduaneras.
"Es hipócrita estimular a los países pobres a que abran sus mercados mientras aprueban medidas proteccionistas diseñadas a la medida de poderosos intereses privados", dijo el economista jefe durante una conferencia de prensa en Washington la víspera de la reunión anual del FMI y el Banco Mundial.
Señaló, sin embargo, que mejorar el acceso de los países pobres a los mercados mundiales sería "una de las iniciativas más importantes que los países ricos podrían tomar para combatir la pobreza" en el mundo. Stern denunció en particular las subvenciones agrícolas en los países industrializados -311,000 millones de dólares en 2001-, que van esencialmente a grandes empresas agroalimentarias.