Más de 85.8 toneladas de aceite se pierden en Panamá, producto de los daños que causa el insecto conocido como picudo negro, que ocasiona la plaga conocida como “anillo rojo” en las palmas de aceite y de coco.
De acuerdo con Edgardo Acuña, coordinador del Programa Fitosanitario de Palmacia del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, se trata de un insecto taladrador (escarabajo de 2.5 a 5 centímetros), transmisor de un nematodo (gusanitos microscópicos que se alimentan de las raíces), que pone sus huevos en las hojas, produciendo la enfermedad del anillo rojo.
Según el experto, el nematodo provoca que las hojas pierdan su color verde intenso, acorta las hojas jóvenes, que se quiebran y cuando se hace un corte frontal, se forma un anillo rojizo. Esto da como resultado que los frutos se caigan prematuramente.
Explicó que el problema radica en que cuando existe este mal, se debe proceder a eliminar la palma para erradicar la plaga.
El 6 de octubre de 2008 se emitió un resuelto ministerial que reglamenta el control oficial de la plaga, disponiendo las medidas para su erradicación. Esta reglamentación le da potestad al MIDA para eliminar las palmas afectadas.
Precisó que en un inicio sólo los productores de palma aceitera estaban aplicando controles, lo que motivó la necesidad de incorporar a propietarios de otras fincas y productores independientes.
El picudo negro se ha dispersado tanto en el Pacífico como en el Atlántico, aunque la mayoría de las hectáreas de producción de palmas aceiteras se encuentran en Chiriquí.
Para combatir el picudo (Rhynchophrus palmatum), se emplean dos métodos de control: biológico, a través de un hongo (Bauveira bassiana) y cultural, mediante trampas con feromonas, que es utilizado en Panamá.
El trampeo se realiza con caña envenenada para atraer el insecto y evitar su propagación hacia cultivos sanos o vecinos.