Como consecuencia de la inseguridad existente y la falta de apoyo de las autoridades locales, Carlos Alfaro, propietario del hotel Los Quetzales, decidió cerrar operaciones. No obstante, las cabañas permanecerán abiertas al público.
Explicó que la decisión obedece a que el pasado 15 de marzo presuntamente se envenenó la fuente de agua del local, donde 20 de los 40 clientes, entre ellos 22 norteamericanos y un diplomático con su familia, estaban hospedados y resultaron afectados con vómitos, dolores de cabeza, gastrointestinales y diarrea. Indicó que al parecer se trata de una mano criminal, porque se encontró aceite quemado, diesel y posiblemente materia fecal.
Sin embargo, manifestó que desconoce la sustancia que le vertieron al vital líquido, pues los análisis de prueba se mantienen en los laboratorios de la Universidad Autónoma de Chiriquí, el Ministerio de Salud y el IDAAN. Alfaro teme que también hayan depositado agroquímicos en el agua, porque en el área se hallaron envases con residuos que se usan en la zona agrícola.
El acto se repitió el 25 de marzo, por lo que el dueño del hotel señaló que a diario se encuentran roturas en las tuberías, disminuyendo masivamente la clientela, por lo que el negocio no es rentable en estos momentos. Esta decisión afectará a unos 32 trabajadores que laboran en el hotel, quienes serán liquidados.
Por otro lado, Alfaro dijo que un día después fue atacado donde está la fuente de agua, pues se apersonó con unos turistas a tomar fotografías y fue golpeado y las autoridades no han hecho nada.