El presidente de la Asamblea Legislativa, Jacobo Salas, insistió ayer en la necesidad de que se apruebe una ley general de sueldos, antes que los aumentos que se otorguen a algunos funcionarios lleven al Estado panameño a "un desastre".
Salas mostró su desacuerdo con aquellas leyes especiales que cada dos años o determinado período, otorgan un incremento de salario a algunos funcionarios como médicos, maestros u otros, sin que previamente exista un informe de su rendimiento.
Reconoció que muchos de los trabajadores del sector público están muy mal pagados, mientras que hay otros que ganan salarios elevados, lo cual se resolvería con la aprobación de una ley general de sueldos en la cual se establezca de manera clara cuánto debe ganar cada quien, dependiendo de la función que desarrolla.
Mencionó que en la actualidad en una institución hay un arquitecto que devenga un salario de B/.450 mensuales, mientras que hay un conductor de la misma entidad que tiene un sueldo de B/.500 al mes, cuando el primero tiene por lo menos cinco años de estudios universitarios.
Con una ley general de sueldos se establecería un control y se definiría cuánto debería ganar cada funcionario de acuerdo con sus estudios, su capacidad, su experiencia y la función que desempeña. Recalcó que no hay gobierno que soporte esta situación que lo obliga a destinar millones de dólares cada año para pagar los incrementos salariales.
Salas insistió en que el problema radica en que no existe una norma en la que se establezca el salario que debe ganar todo funcionario, por lo que reiteró que se va a llevar al Estado panameño a un "desastre".