La cifra se emplea para pagar al personal que realiza las inspecciones en días no laborables (fines de semana) y en viáticos para alimentación, hospedaje y otras necesidades, cuando haya que enviarlo a zonas alejadas.
Pese a los costos que representa el realizar operativos frecuentes, la AMP redoblará, de ser necesario, las inspecciones, a fin de garantizar que no se repita lo ocurrido a la embarcación Isla Contadora I.
En este sentido, Yanisselli explicó que tras los hechos suscitados con esta embarcación, la institución inició inspecciones para determinar el estado de otras naves.
Sobre este particular, la funcionaria recomienda que las flotas existentes para el transporte de pasajeros y cargas en el país sean renovadas, ya que muchas han cumplido su tiempo de utilidad. El tiempo de vida útil de las naves es de 15 a 20 años.
Este lapso no suele prolongarse, pues los dueños olvidan darle el mantenimiento requerido.
El hecho de que en pleno siglo XXI existan flotas de cabotaje en malas condiciones, preocupa a Yanisselli, quien agrega que esto representa un gasto más para la AMP. El presupuesto empleado por el Servicio Marítimo Nacional para rescates es superior al de la AMP.
Por su parte, el director del Instituto Panameño de Turismo (IPAT), Rubén Blades, informó que esta entidad sólo tiene registradas naves que realizan travesías turísticas y las mismas tienen que cumplir ciertas especificaciones.
Agrega que el IPAT no tiene jurisdicción sobre ninguna nave que se registra como embarcación marítima, aunque se dedique al trasporte de turistas en un momento determinado.
Blades aseguró que urge crear una Dirección de Transporte Turístico que regule los servicios terrestres, marítimos y aéreos dentro de la institución.
En los próximos días la AMP emitirá el resultado de las investigaciones técnicas sobre el hundimiento de la nave Isla Contadora I, propiedad de la empresa Canal & BayTours S.A., con unos 160 pasajeros a bordo, el pasado 18 de septiembre, cuando regresaba de la isla de Taboga.
Recientemente también otra embarcación naufragó en la región de Chiriquí Grande, en Bocas del Toro. Sus ocupantes estuvieron a la deriva por más de nueve horas, hasta que la nave fue remolcada hasta el Muelle Fiscal.
No se trata sólo de hechos aislados. En noviembre de 2004, la embarcación Delta Tide, que transportaba un grupo de turistas, naufragó a unos 3.5 kilómetros de Isla Flamenco. Un ocupante falleció.
En mayo de 2001, la falta de inspección a algunas embarcaciones, quedó en evidencia cuando dos embarcaciones privadas naufragaron en la bahía de Panamá, sin que se registraran víctimas fatales.
Las naves transportaban a 17 personas, quienes fueron rescatadas sin que se diera a conocer la causa del naufragio.