El Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia (MINJUMNFA), instaló ayer el Comité Nacional para la Convivencia Pacífica, con miras a presentar propuestas y acciones concretas al Ejecutivo para combatir la violencia en todas sus expresiones.
De acuerdo con la ministra encargada del MINJUMNFA, Rosabel Vergara, como ente encargado de las políticas sociales y ante la creciente ola de violencia que azota al país, han considerado pertinente la creación del comité, que será coordinado por esta institución y el Consejo Nacional de la Familia y el Menor (CoNAFAME).
Expresó que lo que se busca es desarrollar acciones articuladas de la población civil y el sector no gubernamental, tomando en cuenta los actos de violencia que se han incrementado en los últimos meses.
Destacó que es necesario darle cumplimiento al plan de acción ordenado por la presidenta de la República, Mireya Moscoso, el cual debe ser integral y planificado para que los esfuerzos sean más eficientes y eficaces.
En torno a otras acciones como sancionar fuertemente a la persona que porta armas sin el permiso adecuado, manifestó que esta medida no está dentro de sus planes, pues no es de su competencia, pero sí promueven actividades para contrarrestar la violencia.
Sobre una posible modificación a la Ley de Menores, indicó que se debe revisar, pero enfatizó que el problema no sólo radica en incrementar las penas, sino fortalecer programas que conlleven a mejores condiciones y a mayores oportunidades a los jóvenes del país.
El comité está integrado por el MINJUMNFA, la Policía Nacional (PN), la Gobernación de Panamá, el Ministerio de Educación (ME), CoNAFAME, la Iglesia, la Alcaldía de Panamá y algunos legisladores.
Pero no solamente los recursos económicos se concentran en el capital, también las decisiones políticas.
El sociólogo Leis, también director del Centro de Estudios y Acción Social Panameño (CEASPA), indicó que en hay una alta concentración político-administrativa en la ciudad de Panamá. "Tenemos un récord: Panamá es el país más centralista de América Latina, porque apenas el 2% del Presupuesto General de la Nación es destinado a los municipios y la mitad de eso va a parar al Municipio de Panamá", dijo el sociólogo.
"Como no va haber pobreza en el campo, si el 1% del presupuesto de la Nación se divide en los restantes 74 municipios del país... eso da vergüenza, porque es el único país de Latinoamérica en que pasa eso", añadió
Las decisiones económicas y políticas, los medios de comunicación... todo está en la ciudad capital. Además, el 60% de los municipios son subsidiados con los pocos recursos que el Gobierno les destina a esas entidades, porque no tienen capacidad para generar sus propios recursos.
Como la mayoría de los alcaldes y representantes del interior no tienen funciones -porque no tienen recursos- quedan reducidos a autoridades de policía, y por eso la comunidad los rechaza.
El campo está olvidado y en con este, el 42% de sus residentes, afirmó Leis.
La mala distribución de las riquezas, y la desigual generación de estas, es una prueba de que el modelo de desarrollo económico de Panamá fracasó. Y esto ha causado una extensa brecha entre el campo y la ciudad, consideró el director de CEASPA.
"Fracasó porque en el campo hay problema de tenencia de tierra, falta infraestructura, hay ausencia de caminos, baja comercialización y poco acceso al crédito para el campesino... en conclusión tenemos un campo abandonado", insistió Leis.
Explicó que los campesinos pobres no son sujeto de crédito, ni estatal ni privado, principalmente porque el 70% de ellos no tiene sus tierras tituladas, lo cual sería la única garantía para acceder a financiamiento. Ante esta situación, al campesino no le queda otra que pedirle al agiotista.
Aunque se habla mucho de producción de rubros no tradicionales, el campesino pobre sigue cultivando otoe, yuca, arroz y maíz, entre otros productos convencionales, y cuando cosecha no tiene medios para comercializarlo.
El director de CEASPA puso como ejemplo que en Darién un ciento de plátano es vendido a B/. 1.00, y en la ciudad cuesta B/. 12.50.
Si ese campesino tuviera los recursos para transportar su producto hasta la capital obtendría más ingresos, pero como no puede, tiene que venderlo a un intermediario, y éste a otros, hasta que finalmente aquí -en la capital- se venden dos plátanos por 25 centésimos.
Todas estas condiciones adversas, han provocado que el 50% de los residentes en el campo ya no se dediquen a la agricultura, es decir, "la mitad de los campesinos, ya no son campesinos, ahora arreglan llantas, son funcionarios públicos o cuidan casas".
Actualmente hay un cambio en la composición del campesinado panameño, concluyó Leis. La gente del interior empieza a abandonar la agricultura y cuando deja de trabajar la tierra es más fácil ir a la ciudad, en busca de mejores oportunidades.
(Primera de dos entregas)