Viajes secretos, reuniones clandestinas con Muammar Gaddafi y la revelación de que Estados Unidos sabía de los programas armamentistas de Libia, hicieron que Trípoli se comprometiera a abandonar sus planes de armas de destrucción masiva, informaron ayer funcionarios.
Un equipo de agentes de la inteligencia estadounidense y británica volaron clandestinamente en octubre y diciembre a Libia por períodos de dos semanas para visitar lugares donde les revelaron parte de los programas de misiles y armas nucleares y químicas del país.
"El coronel Gaddafi se mostró consistente en sus intenciones de admitir (la existencia de programas) y suspender los planes de fabricar armas de destrucción masiva", dijo uno de los agentes de inteligencia de Estados Unidos que estuvo presente en los encuentros.