Funcionarios electorales de la Florida dijeron ayer que los resultados del recuento oficial de las elecciones presidenciales en el estado no estarían terminados hasta el próximo martes, que vence el plazo para que todos los condados den a conocer sus cifras.
Una encuesta de 66 de los 67 condados hecha por la agencia de noticias Associated Press daba anoche al candidato republicano George W. Bush una ligera ventaja de 229 votos sobre su rival demócrata Al Gore, pero un número no precisado de votos emitidos en ausencia desde el extranjero necesita ser incluido en el recuento.
La disputa por ganar la Casa Blanca se agudizó ayer con ataques verbales entre las campañas de Gore y Bush en medio de acusaciones de irregularidades.
El dilema político en la nación más poderosa de la tierra asombró al mundo y dividió a los estadounidenses, que esperan un desenlace que evite una crisis constitucional.
En el condado de Palm Beach, se acumularon las acusaciones de irregularidades debido al diseño confuso de la boleta que indujo a errores que podrían costarle la Casa Blanca a Gore.
Según los demócratas, varios miles de personas confundidas votaron por el candidato derechista Pat Buchanan, del Partido Reforma, cuando en realidad pensaban que votaban por Gore.
Mientras tanto, la campaña de Gore anunció que respaldaría los intentos de algunos residentes de la Florida para disputar los resultados en algunas áreas.
La secretaria de estado de la Florida, Katherine Harris, dijo que los resultados del recuento estatal, que incluían los totales de 53 de los 67 condados, daban a Bush un margen de 1,784 votos sobre su rival demócrata, el vicepresidente Al Gore.
"Nosotros recordaremos estos momentos como uno de los más críticos y determinantes en la historia de nuestro país", señaló Harris.
Pese a que el recuento mostraba a Bush con una pequeña ventaja sobre Gore, ella podría ser alterada a medida que son contados los votos en ausencia desde el extranjero durante los próximos días.
El anticipado final del recuento, después de dos días, estuvo enmarcado en una jornada de duros intercambios entre los funcionarios más importantes de las dos principales campañas electorales.
Los principales funcionarios de la campaña de Bush acusaron a los aliados de Gore de estar politizando el recuento, e indicaron que la gente de Gore no decía toda la historia del asunto.