Suspenden clases en Colón y capira
- La situación de emergencia hizo que la ministra de Educación, Lucy Molinar, ordenara en dos de las áreas afectadas la suspensión de las clases y en La Chorrera se estará monitoreando la evolución del tiempo. Molinar basó la decisión en que “no queremos perjudicar a los estudiantes, ya que el año escolar está por culminar”.
Con resignación Mario Sánchez, en El Trapichito de La Chorrera, rescataba del lodo el retrato de graduación de su sobrino Alejandro, luego de que el río arrasara con todo lo que se encontraba en la vivienda.
"Suerte al altillo que le hicimos a la casa la corriente no nos arrastró. Parecía un río enfurecido", compartía Mario, que por seis horas permaneció atrapado en su residencia con la esperanza de que el nivel del agua descendiera.

Con el retorno de las aguas a su cauce y un día después de que el Gobierno decretó el estado de emergencia en sectores de Panamá oeste y Colón, Mario y seis de sus hermanos juntaron fuerzas para limpiar la casa 2265 que conservan como herencia de familia y que por la crecida del río la dejó sin techo ni muebles.
Ayer, Panamá América hizo un recorrido completo por las áreas afectadas y en La Chorrera la imagen era repetitiva. Colchones, vitrinas, camas, estufas, neveras, ropa y documentos mojados adornaban los patios de las residencias afectadas. Familias completas tratando de rescatar sus enseres. En Villa Diana, Hato Montaña y Parque del Oeste, las familias imploraban que los rayos del sol arreciaran para tratar de recuperar muebles y electrodomésticos.

En calle sur de Parque del Oeste, Marisela se desprendía con tristeza de un colchón ortopédico, que tenía seis meses, que los médicos le recomendaron por problemas en la columna.
Con voz entrecortada Marisela insistía en que “no es la primera vez que ocurre. Estamos cansados de acudir a las autoridades para que los promotores dejen de construir en el área, pero ha sido imposible crear conciencia sobre eso”.

Mientras Zaida, otra de las afectadas en el residencial, se lamentaba de lo ocurrido y terminaba de sacar el lodo, a escasos metros de la vivienda agentes del Ministerio de Obras Públicas (MOP) impedían el paso por el único puente vehicular de acceso a la vía Interamericana. “El estribo y las bases del puente cedieron”, era la explicación que se ofrecía.
El Cuerpo de Bomberos de Panamá, con carros cisterna, limpiaba la vía para reabrirla al tránsito vehicular, que por doce horas estuvo cerrada. Propietarios de establecimientos comerciales en Hato Montaña hacían lo propio y sacaban de los locales productos que Salud prohibía su comercialización porque están contaminados.

Valentino Reefer, presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, capítulo de La Chorrera, calculó en millones de dólares las pérdidas económicas de los comerciantes afectados en el sector.
Reefer adelantó que para hoy se podría conocer un balance de lo ocurrido en materia económica.

En la barriada Revolución Final de La Chorrera, el impacto de la crecida de los ríos no fue diferente. Unas 198 familias que lucharon por años para obtener los utensilios del hogar, lo perdieron todo. “Esto fue sorpresivo, de no ser por un sobrino que iba a trabajar y nos alertó de la situación, la historia fuera otra”, contó Endier Vergara, mientras aprovechaba los débiles rayos del sol para secar parte de los enseres.
Vergara y demás vecinos están en la lista oficial de cinco mil personas afectadas, pero un día después de la tragedia aún está a la espera de que las autoridades le ofrezcan algún tipo de ayuda para salir de la situación en la que perdió todo.

Pasadas las 3:00 p.m. el tiempo que parecía no dar tregua provocó que en El Mastranto, de La Chorrera, el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) alertara de una segunda evacuación de prevención. “El nivel del río está subiendo y es mejor prevenir”, vociferaba uno de los agentes de la institución.
Regina Solano no había terminado de limpiar su casa, donde el nivel del agua alcanzó hasta el techo, cuando tuvo que interrumpir para acatar el llamado del Sinaproc. “Esto parece una pesadilla y solo Dios sabrá hasta dónde llegaremos con esta situación”, compartió mientras rescataba una Biblia mojada entre los escombros.
Respuesta.
Mientras se completa la contabilidad de las familias afectadas y se define la estrategia para hacer llegar la ayuda, el Consejo de Gabinete se reunió en sesión urgente y determinó que a partir de mañana se convocará a sesiones extraordinarias a la Asamblea Nacional para que se aprueben dos proyectos de ley. Uno tiene que ver con la suspensión temporal de los límites financieros que establece la Ley de Responsabilidad Fiscal y el otro para que se permita la utilización de fondos para enfrentar el estado de emergencia declarado por el Gobierno.
Además, se ratificará a los directivos del recién creado Fondo de Ahorro de Panamá (FAP). Sobre este punto, se modificará la norma para que se permita adelantar su entrada en vigencia y se disponga parte de esos recursos requeridos para ayuda a los damnificados y la rehabilitación de infraestructuras y vías colapsadas. El Gobierno reportó 23 comunidades impactadas y mil 36 viviendas afectadas.