A veintiún años de la Invasión estadounidense a Panamá, las secuelas de los hechos violentos aún se mantienen, afirmó Tirso Castillo, criminólogo del Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá.
De acuerdo con Castillo, con la Invasión se le abrió las puertas al crimen organizado, pues el número importante de armas que quedaron en las calles dio pie para que las pandillas se organizaran.
Señaló que para 1989 tan solo cinco pandillas operaban en la ciudad capital y las mismas estaban bien controladas por las Fuerzas de Defensa; mientras que hoy, entre los distritos de Panamá y San Miguelito existen 445 pandillas organizadas.
A su juicio, otro de los componentes que ha penetrado a consecuencia de la destrucción de los estamentos de seguridad ha sido el narcotráfico, que utilizan las pandillas para distribuir su mercancía.
En tanto, para el dirigente de El Chorrillo, Héctor Ávila, el Estado panameño debe exigirle a Estados Unidos que responda por las pérdidas humanas y materiales que causaron.
Manifestó que lo único que dejó la Invasión fue dolor para aquellas personas que hoy no saben dónde quedó el cuerpo de su familiares caídos, muchos de los que no tenían nada que ver con el derrocado general Manuel Antonio Noriega.