Debido a su gran belleza y alto valor en el mercado, el cocobolo ha sido ampliamente explotado, incluso la prohibición de su tala en Panamá ha traído consigo el contrabando de la especie hacia Europa y Asia.
Tras el último operativo que dio con el decomiso de un cargamento de madera de cocobolo, valorada en casi 300 mil dólares en el mercado internacional, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) inició una investigación ante la sospecha de que funcionarios de la entidad sean cómplices del delito ambiental.
El ingeniero forestal de la ANAM, Raúl Gutiérrez, confirmó que se han detectado casos que apuntan a que no hay un control efectivo, por lo que se les está siguiendo la pista a esos funcionarios.
Explicó que se está haciendo una auditoría de proceso para revisar todos los permisos, con el fin de comprobar que coincidan con la realidad y lo estipulado por la ley.
De no ser así, indicó, se procederá con la revisión de quién hizo la inspección, quién otorgó el primer permiso, y en los casos en los que no haya suficiente justificación se levantará un proceso administrativo .
El funcionario indicó que cuando se detectan casos de violación a las normas legales, se recurre a otras instancias legales como la Dirección de Investigación Judicial y la Fiscalía Especializada en Delitos Ambientales.
Chepo y la provincia de Darién son las áreas más críticas, aunque también se han detectado algunas talas ilegales en la región de Azuero, pero en menor magnitud, indicó.
Pese a que para el transporte de la madera hay diferentes puestos de control, el paso ilegal del cocobolo y otras especies logra penetrar y sobrepasar estas barreras de control.
Según organizaciones como la Asociación para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), la ANAM no tiene suficiente presencia en estos lugares para llevar un debido control.
Además de la evidente cadena de corrupción que existe desde las autoridades locales hasta la ANAM y la Policía, que dejan pasar y hacen permisos sin hacer las inspecciones.
Por su parte, Adán Castillo, de la Dirección de Fiscalización Aduanera, de la Autoridad de Aduana, indicó que si el comerciante no tiene los permisos pertinentes no solo está violando leyes aduaneras y ambientales de la ANAM, sino también leyes que están tipificadas en el Código Penal.
Castillo señaló que este tipo de contrabando no es muy frecuente, pues el cargamento de madera es muy evidente. Sin embargo, lo que sí hacen las personas es talar la madera ilegalmente y la procesan en las fincas o patios de acopio donde depositan la madera para venderla, procesarla o convertirla en muebles.