Jirote: 195 indígenas ngöbes buglés que viven en la selva bocatoreña. Hay extrema pobreza, desnutrición, enfermedades, analfabetismo, inaccesibilidad... y Panamá, no sabe que existe.
"Cómo... Jirote", rostros de sorpresa, pero disposición para escuchar más. Así fuimos recibidos pocos días después de la visita a este pueblo en la sección de Cartografía de la Contraloría General de la República.
Dudosos y un tanto escépticos, pues resultaba a su juicio, difícil que "se hubiera dejado fuera de la Cartografía de 1996 este lugar", iniciaron una minuciosa búsqueda en el mapa, específicamente en el corregimiento de Valle Bonito que comprende varias regiones indígenas, lo que duró algo más de 20 minutos.
El jefe de este departamento, Claudio Bonilla, consideró que existía la posibilidad de que Jirote estuviera "fusionada con otras como Alto Bilingüe, puesto que en estos lugares las casas son muy distantes", no obstante, el lugar, hasta ese momento, le era totalmente desconocido.
Sin embargo, esta hipótesis fue descartada al momento. Bilingüe está a 3 horas de Jirote y Valle Bonito a unas 4, lo que corroboramos durante la gira al lugar y por la versión de los moradores.
Era un hecho, a Jirote no se le incluyó en el Censo de Población y Vivienda del 2000, ya que la Cartografía sugiere los sitios para esta labor cuatro años antes, aunque según Bonilla, se hace la salvedad de que deben ser visitadas otras áreas pues podrían haber surgido cambios.
¿Qué pasaría ahora? ... Bonilla aseguró que se evaluaría la situación y por tratarse de un área perteneciente a Bocas del Toro, se enviaría la notificación a la dirección regional de esta provincia, ubicada en Changuinola para que efectúe las investigaciones pertinentes y de ser necesario, actualizar la Cartografía.
¿DONDE ESTA JIROTE?
Al llegar a Santa Fe, en Veraguas, otras dos horas de recorrido (si se cuenta con un vehículo) faltarán para estar en Guabal. A partir de allí la condición de los caminos sólo permite que se penetre a pie. Unos 45 minutos después se llega al río Calovébora, límite natural entre Veraguas y Bocas del Toro, al cruzarlo... una intensa selva, entre subidas y bajadas de montañas y maleza, es el sendero hacia Jirote.
Las caudalosas aguas del Chelelé están incluidas en la experiencia, que como dicen los lugareños "hay que pasarlo dos veces". Cuatro horas y media después, se llega a este pueblo, que actualmente acoge a 19 hombres, 20 mujeres, 32 niños, 38 niñas, además de otras 86 personas; entre pequeños y adultos, que "están caminando", lo que significa que por motivos de salud bajaron a Santa Fe y aún no regresan, según cifras proporcionadas por la Organización No Gubernamental (ONG) Española, PRO MUNDI 3, que paradójicamente es la única entidad que actualmente lleva ayuda a estos panameños.
Sin embargo, muchos de los de Jirote jamás han montado un carro, por lo que las horas de viaje se duplican a más de 10 y sólo cuentan con un recurso; sus fornidas piernas, para las que no hay mejor ejercicio que atravesar estas montañas una y otra vez... envidia de cualquier jugador de fútbol.
Resulta difícil creer que en pleno siglo XXI, "la era de la globalización", aún haya quienes sobreviven con una ración de plátanos salcochados diario y si la providencia se los permite, algo de arroz o frijoles.
Pero así era... por lo que el equipo de