El trabajo le costó la vida a Aquiles García Camargo, un joven de 38 años, quien desde el inicio del gobierno de la presidenta Mireya Moscoso se convirtió por sus méritos en el jefe del Departamento de Fiscalización Aduanera (DEFA) de la Dirección de Aduanas de la provincia de Colón.
Su muerte aconteció la noche del martes. A las 8:10 p.m., Aquiles salió de su oficina en la Aduana, ubicada en calle 13 Santa Isabel. Desde allí caminó hasta la calle 10 y 11 Meléndez.
Al llegar, dobló por un callejón para recoger a una amiga. Aparentemente esta actividad era rutinaria en los dos últimos meses. A las 8:23 p.m. aproximadamente, se escucharon cuatro detonaciones con arma de fuego. El homicida lo aguardaba. García se había detenido en la esquina de la casa 8060B de la calle 10 Santa Isabel y Meléndez para esperar a su amiga, lo que aprovechó el matón para sorprenderlo.
García recibió tres impactos de bala, uno en el costado derecho, otro en el abdomen y el último en la pierna derecha. Todo ocurrió en cuestión de minutos. Al lugar llegó una patrulla de la Policía Nacional que trasladó su cuerpo ya agonizante.
Mariano López, médico en el cuarto de urgencias del Hospital Manuel Amador Guerrero, dijo que Aquiles, al ingresar al centro hospitalario, en términos médicos ya estaba "boqueando". Pese a los esfuerzos falleció a eso de las 9:10 p.m.
Un testigo dijo que el delincuente estuvo esperándolo por casi una hora, pues caminaba impaciente de un lado a otro en una residencia conocida como "La Alhambra", ubicada delante del callejón donde ocurrió el asesinato. Portaba chancletas y un pantalón bermuda. Su cabello era lacio y su estatura era de aproximadamente 1.56 metros.
Aparentemente el criminal no estaba solo. Lo esperaban otros individuos que aprovecharon la confusión de los vecinos y se dieron a la fuga en un vehículo negro.
Aquiles nació el 12 de septiembre de 1963 en la ciudad de Colón. Era el más chico de cuatro hermanos, entre ellos, Alfredo, Yelena y Valentín. "No era sólo un buen hijo, sino también un buen hermano", así lo definieron Yelena, Valentín y Alfredo, quienes mantienen frescos los recuerdos de su niñez y travesuras.
Su primaria la realizó en la Escuela Porfirio Meléndez y su secundaria en el Instituto Rufo A. Garay. Vivió dos años en los Estados Unidos, donde estudió investigación. Este joven, con muchos sueños, era hijo del periodista Alfredo García y de Micaela Camargo.
Deja en la orfandad a cinco niños: Adolfo de 17 años, que se encuentra en Estados Unidos; Josué de 11, Yelena y Aida, de tres y una pequeña de tres meses.
Su niñez y adolescencia la vivió en el sector de la calle 12, Domingo Díaz, en la casa 3027, cuarto 7, junto a sus hermanos y su madre. A los 19 años ya Aquiles trabajaba en el comisariato de los norteamericanos.
Ingresó a la Dirección de Aduanas hace aproximadamente 13 años. Su padre también laboraba en la Zona Libre de Colón en aquel entonces. Dianitza Martínez de García, esposa de Aquiles, no logra entender cómo perdió la vida, pues pedía seguridad.
"No puede ser que si todos sabían lo que pasaba, no se le ofreció custodia", señala con gran pesar. Micaela, madre del occiso, lo recuerda con mucho amor. "Fue un hijo que para que yo me curara de la artritis me pagó el viaje a Estados Unidos, siempre estaba pendiente de mí, era mi vida, el que me apoyaba en el hogar", comentó entre sollozos.
Por su parte, la directora de Aduanas, Mercedes García de Villalaz, se presentó para dar sus condolencias a la familia del funcionario que siempre definió como excelente. En esta ocasión sólo dijo "estos son momentos de mucho luto y dolor para nosotros".
Hoy toda la comunidad está consternada por la forma violenta como fue asesinado Aquiles García, por lo que familiares de los otros funcionarios de Aduanas y del DEFA piden protección para los suyos, para que no se conviertan en víctimas de los narcotraficantes.
Joven emprendedor con futuro truncado
La esposa de Aquiles García, jefe aduanero en Colón, dice que debió dársele protección, pues las autoridades conocían de las amenazas de muerte por parte de los narcos.