Ante las adversidades de la vida y los problemas que enfrentan los jóvenes en sus escuelas, en la familia y en su entorno, algunos deciden tomar caminos equivocados.
Otros optan por caminos igual de problemáticos, pero tratando de buscar la mejor solución.
El programa "Jóvenes Contruyendo un Mundo Mejor", lleva tres años consecutivos motivando a jóvenes de diferentes lugares del país.
Con el apoyo de la Cruz Blanca Panameña más de mil 500 jóvenes de Panamá y Colón, donde se ha desarrollado el programa, han cambiado su vida de una manera positiva, así como su manera de pensar y ven la vida bajo una óptica diferente.
Al ver el optimismo con el que estos jóvenes salían de los campamentos, consultó a unas amigas sobre la posibilidad de realizarlo en Panamá y motivar a nuestros jóvenes y cambiarles la vida de una manera positiva para que sean mejores personas.
"Esto se trata de aprender sintiendo. Llevamos a los chicos a campamentos y por medio de dinámicas aprenden cómo son ellos, se les ayuda con su autoestima, se les saca liderazgo y se les enseñan valores reales", señaló Alemán.
Los jóvenes provienen de diferentes escuelas (50) y los dividen en grupos.
Donde ellos aprenden a conocerse. Ven si son tolerantes, rudos, amistosos y son quienes deciden qué camino tomar para dirigir sus vidas, acotó.
Con esta dinámica se han dado cuenta que no son los únicos que enfrentan problemas, y que para resolverlos no deben buscar la manera más fácil, sino la más viable y correcta.
"Problemas vamos a tener y la vida sin ellos no es una vida plena", dijo una joven participante.
Señaló que le impactó mucho la convivencia donde en una tela escribieron sus problemas y los quemaron en una fogata.
Raúl Santana, quien no pasaba los 11 años, dijo que lo que le gustaba del programa es que aprendió a respetar a los demás y a valorar a las personas.
El pasado viernes fue el evento de clausura del tercer año del proyecto, ceremonia realizada en el Centro de Convenciones ATLAPA.
Participaron jóvenes del IPT Angel Rubio; del CEBG Francisco Miranda, en Felipillo; chicos del Templo Jesucristo en Arraiján, y estudiantes de la escuela República de México.
Realizaron representaciones, obras de teatro, coreografías, dramas y testimonios de lo que habían aprendido a través de las dinámicas y los seguimientos.
El proyecto Jóvenes Construyendo un Mundo Mejor, no sólo los lleva una vez al año a campamentos, sino que les brinda un seguimiento a través de todo el año.
Con un emotivo acto de clausura, los participantes bailaron, cantaron y revivieron todo lo aprendido en el programa.
Todos demostraron ser jóvenes con valores firmes y respetuosos de su entorno y de los demás.