Los principales victimarios son los jóvenes de pandillas, entre ellos muchos menores de edad de bandas juveniles que tienen a su haber un decena de homicidios, por ejemplo las más extremadamente violenta es la conocida como "El Pentágono", que opera en el corregimiento de Santa Ana y cuyos integrantes son jóvenes entre los 13 a 17 años guiados por adultos.
En su mayoría los investigados por su vinculación a crímenes son varones y jóvenes, indicó Altamiranda.
No escapan a estos crímenes los integrantes de las pandillas de Santa Cruz, San Miguel, Curundú, quienes han estado bajo investigación.
Aunque muchos de los homicidios los han cometido sicarios o personas pagadas, no es un hecho frecuente en estos momentos en Panamá y es considerada una modalidad esporádica, según explica la PTJ.
En estas pandillas también algunos de sus miembros están dedicados al sicariato, pero no es la costumbre dedicarse a esta modalidad.
Existe una subcultura de pandilleros, tatuajes con los que se identifican, una forma de expresarse, antivalores que lo rigen y de allí se incluye la violencia.
El inspector Altamiranda considera que las pandillas representan un problema a futuro para las fuerzas de seguridad y que su relación está ligada a grupos delictivos de la ciudad de Nueva York, cuyo modelo ha sido exportado de ciudadanos nacionales que han residido en los Estados Unidos y que han regresado a Panamá.
Esta situación, que explicó el funcionario de la PTJ, ha incidido gravemente en los homicidios que se registran en el país.
Los jóvenes entran a las pandillas por diversas razones:
Unos son atraídos por las fiestas, mujeres, y drogas.
Otros buscan un sentido de respeto y poder.
Unos encuentran cariño y atención en las pandillas.
Unos quieren hacer dinero para ayudar en la casa o tener ropa buena, etc.