Diana Cajar, maestra de IIIer grado de la Escuela El Buen Pastor de la Catedral de Vida y sus alumnos y alumnas que son alrededor de 40, forman parte de un grupo especial de personas, las amantes de la lectura, quienes valoran los libros y saben que son compendios del saber humano, que atesoran conocimientos y enriquecen a la persona que sabe explorarlos mediante la lectura. Son gente que disfruta del placer de la lectura. Los felicitamos.
A ella y sus estudiantes los encontramos recientemente en la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero haciendo unas investigaciones.
Ellos se suman a los /las miles de lectores/as que consultan los 19,000 libros que conforman el fondo bibliográfico (colección panameña) y otras miles de publicaciones que custodia esta institución.
Diana tiene 22 años de ejercer la docencia, hace menos de cinco dicta clases en El Buen Pastor. En esa ocasión ella y sus alumnos/as trabajaban en un proyecto interesante integrar a los padres al grupo de gente que ve en las bibliotecas y libros auxiliares para su aprendizaje, auto superación y para ampliar perspectivas vitales. Sí, olvidaba decir que un grupo considerable de padres, hermanas, hermanos, madres, acompañaban a los/las estudiantes. Y es que la idea es que juntos investiguen, para que los niños y niñas aprendan cómo buscar información en libros, diccionarios, enciclopedias, cómo analizar lo que leen, cómo poner lo mismo con sus palabras, es decir, cómo parafrasear y cómo poner citas (material textual de un escrito o mensaje oral que no es propio y debe ir entre comillas y reconocer la autoría). Esto es para que los/las niños/as aprendan a estudiar por sí mismos/as, porque ellos son los que van a la escuela, no mamá y papá, la nota deben ganarla ellos/as y hacer las tareas, quizás con la guía de adultos, pero sólo eso la guía, no que les hagan la tarea, porque, ¿entonces, qué sucederá cuando no los tengan a mano en la vida? ¿Acaso no podrán tomar decisiones por sí mismos, salir de aprietos, usar su criterio?
Además, "quiero es que el niño mismo lea y escriba el contenido, que decida qué quiere poner y qué no y por qué. De esta manera se le hace énfasis en la lectura y la escritura", dijo la profesora.
El Buen Pastor tiene un poco más de una década de existencia, su matrícula es de cerca de 500 alumnos y los/las alumnos/as de la maestra Diana el día que los/las hallamos en la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero trabajaban en la búsqueda de información sobre las tradiciones y costumbres que se van perdiendo.
Se les veía muy contentos/as, consultaban, redactaban, sacaban fotocopias y con todo y que ese día justo cuando habían acabado la investigación y se disponían a salir cayó un aguacero que duró más de dos horas y tuvieron que permanecer en la biblioteca, ese tiempo no pusieron mala cara y continuaron disfrutando del placer de la lectura hasta que escampó.