Los jóvenes que fueron víctimas de los actos libidinosos y acoso sexual por parte de los sacerdotes Roberto González y Dionisio Silleros, en Veraguas, están dispuestos a hacer justicia con sus propias manos, pues los presbíteros, a pesar de haber sido condenados, siguen ejerciendo el sacerdocio y andan en libertad.
"Nosotros sufrimos un daño irreparable, y ni el Obispo, y mucho menos González ni Silleros, nos devolverán la paz", señalaron los adolescentes, cuya identidad se mantiene en reserva.
Estos muchachos culpan de todo al obispo de Veraguas, Oscar Mario Brown, quien mantiene a Silleros como su conductor y a González como sacerdote encargado de la misión en la comunidad del Bale de la comarca Ngöbe Buglé.
El sacerdote González está en libertad, luego de pagar una multa de 300 balboas.
Roberto González fue condenado a 20 meses por acoso sexual a estudiantes del colegio vocacional de Atalaya, mientras que Dionisio Silleros lo fue a cuatro años por actos libidinosos en contra de alumnos de escasos recursos que se hospedaban en el centro Daniela Lusk, en el distrito de Las Palmas.
Para algunos pobladores en el distrito de Atalaya, la condena de 20 meses de prisión para Roberto González es injusta.
Sin embargo otras personas, como los afectados, consideran que no se les hizo justicia, puesto que el sacerdote González jamás pagó con cárcel.