Los registros hablan de cerca de 130 mil jubilados y pensionados en todo el territorio nacional. Un porcentaje de ellos esperó deseoso el gran día en que le dijeron adiós al trabajo, pero a otros la depresión casi los mata.
Samuel siempre fue un trabajador exitoso, dedicado por 40 años a sus obligaciones laborales. Llegó el momento de enfrentarse a una jubilación y sin la preparación previa, se encontró de golpe en un estado de frustración y depresión.
Ahora, se halla en casa sin mucho que hacer. Tiene 35 años de casado y la relación con su esposa se está deteriorando producto de las constantes discusiones.
De acuerdo a la psicóloga, Geraldine Emiliani, recibir la jubilación sin previa orientación logra generar en la persona inseguridad y angustia respecto al futuro.
En el jubilado hay una "resistencia al cambio", que por tratarse de un mecanismo emocional, a veces no es fácilmente identificable.
Esta alteración que va a sufrir su vida es muy brusca y, para tratar de reducir sus efectos, es necesario preparar este momento con uno o dos años de anticipación.
Explicó que una solución podría ser la creación de un sistema de provisión de salud único para evitar la duplicidad de funciones entre el Ministerio de Salud y la CSS y ahorrar dinero y actividades.
También hay que revisar "muy bien" la situación de liquidez del programa de IVM, así como las cuotas obrero-patronales, la edad de jubilación y las cotizaciones, temas que "nadie quiere tocar" pero que han sido propuestos en el diálogo nacional, expresó Gracia.
La edad de jubilación en Panamá es de 57 años para las mujeres y 62 para las hombres, "una de las jubilaciones más jóvenes del mundo", según Gracia, mientras que la cotización es de 15 años.