El presidente encargado del Comité Ecuménico de Panamá, obispo Pablo Morales, consideró ayer que pareciera que la cultura del "juega vivo" se ha apoderado de los panameños y se está arraigando, es por ello que se ven situaciones como las ventas de las exoneraciones de vehículos, robo del cobro de la autopista y falsificación de diplomas en la Universidad de Panamá.
"La conducta del juega vivo y del individualismo generan este tipo de situaciones, pues se convierten en factores determinantes en el comportamiento del individuo", reiteró.
El religioso advirtió que mientras que se continúe esperando que los gobernantes solucionen este tipo de problemas, la solución nunca llegará, pues uno mismo debe tratar de cambiar su conducta.
"Más que iniciar una cruzada contra la corrupción, se debería buscar la manera de que sea la sociedad en su conjunto la que haga la diferencia con un cambio de actitud", dijo.
"Tenemos que empezar a darnos cuenta que Panamá es responsabilidad de todos y no del pequeño grupo que gobierna", reveló.
"Hay que recordar que los gobernantes panameños no vienen del planeta Marte, sino que son iguales que nosotros y muchas veces ocurre que no elegimos a los mejores".
"No se puede culpar a los gobernantes, todos somos culpables", destacó.