El jefe del Servicio de Protección Institucional (SPI), Alejandro Garuz, justificó ayer la vigilancia que presta este organismo a la ex casa presidencial de Punta Mala, aduciendo que la persona que la compró la puso a disposición de la presidenta Mireya Moscoso para que la usara los fines de semana.
Punta Mala sirvió como casa de verano de la mandataria por varios años, pero Moscoso decidió subastarla el año pasado para evitar las críticas que se le hacían por las actividades que allí se daban. El inmueble fue comprado por un hermano de la gobernante.
Garuz dijo que el SPI tiene la obligación de vigilar este inmueble, porque la mandataria la utiliza los fines de semana.
Agregó que las críticas que se han hecho a raíz de una publicación de El Panamá América sobre esta situación, se dan por "el morbo" de algunos medios de comunicación social.