Nación

Karlita necesita apoyo


Sólo un milagro de amor podría ayudar a la pequeña de ocho años, Karla De León a conseguir su sueño anhelado: hacerse un transplante intestinal en un hospital de Estados Unidos. La cifra requerida es un millón de dólares.
Quizás muchos la recuerden, Karlita es la niña que rompió el Protocolo Presidencial, cuando la mandataria Mireya Moscoso inauguró el Hospital Pediátrico de la Caja de Seguro Social, y le prometió B/.200,000 mil de la partida discrecional.
Karla, quien ha sido sometida a 11 cirugías intestinales desde el 24 de julio de 2003, ha recibido las mejores ofertas hospitalarias desde Estados Unidos, entre estos del Georgetown University Hospital de Washington; Children´s Hospital de Pittsburg; Tulane Hospital de New Orleans; Jackson Memorial Hospital de Miami y el Children´s Hospital de Boston. Pero ahora los B/.200 mil no alcanzan.
En efecto, la ayuda presidencial se hizo efectiva, pero resulta que de los cinco hospitales norteamericanos a los cuales se les pidió un presupuesto para la operación, dos señalaron que el costo del transplante supera el millón de dólares.
Una cifra que mantiene consternados tanto a médicos como a la madre de Karla, pues la consideran inalcanzable, pero no imposible, sólo alguien con un corazón gigante podría devolverle la normalidad a su pequeña.
Esta historia que en un principio había recibido el apoyo de la mandataria, resultó ser más complicada, ya que sólo se reciben en el segundo piso, los e-mail de médicos de Estados Unidos, dando cifra sin poder contar con el dinero.
El cirujano Alejandro Martínez explicó que no es usual que un paciente a esta edad, presente una complicación como ésta, al no contar con el intestino delgado y parte del grueso, luego de innumerables operaciones que han mantenido a Karla al borde de la muerte.
Los hospitales que han mostrado mayor sensibilidad son el Jackson Memorial de Miami y el Tulane de New Orleáns, la dificultad es que primero debe ser evaluada, posteriormente pasa a lista de espera, hasta que se consiga un donante cadavérico y pueda hacerse el transplante.
De allí la niña debe mantenerse 4 meses en el hospital esperando las reacciones, al ser ésta una operación delicada puede tener rechazos y los costos incrementarse.
Expresó que la pequeña Karla sólo tolera un tercio de la alimentación vía oral, por lo que desde hace un año usan un acceso venoso central o portacat para alimentarla.
"La pequeña Karla no puede comer, y esto a la larga se le puede convertir en un problema, ya que con el acceso venoso central en un periodo de tres años, puede dañar el hígado, y a la postre se tendría que hacer un transplante de hígado", dijo Martínez.
Aseguró que este es el mejor momento para hacer el transplante intestinal, pues tiene el hígado en perfectas condiciones.
Su madre Yasmery de Montenegro cuenta las horas en que alguien pueda ayudarles con un gran aporte del cual depende la vida de Karla, a pesar que ha transcurrido bien, ayer se le efectuó un tránsito intestinal a través de placas para conocer cómo se encuentra su salud.
La pequeña, que es una alumna singular con promedio final de 4.8 y 4.6, recibe a través de módulos sus estudios con la visita de su maestra Iris González, de la Escuela Juan B. Sosa de Panamá Viejo.
Ahora con 30.6 kilos de más, luego de haber pesado en el 2003 unos 20, es conocida como el alma del segundo piso de la Sala de Pediatría del hospital de la Caja de Seguro Social.


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156439
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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