En la comarca Kuna Yala se perdió la inocencia. Las niñas se convierten en mujeres desde los 10 años. Las redes de la prostitución las envuelven desde temprano.
¿Qué ocurre? Su ingenuidad vale muy poco, específicamente lo mismo que una hamaca en la que acostumbran dormir los kunas o tal vez, ropa o alimentos.
El precio por "sus servicios" no supera los B/.5, aunque también pueden ser canjeadas por alguna cuenta que tenga pendiente una madre kuna con vendedores colombianos, por la adquisición a crédito de artículos como toallas, hamacas, ropas y alimentos.
La iglesia no es ajena a lo que ocurre. El sacerdote católico Benicio Morales, quien también es kuna, cree que hay un "desenfreno sexual", que se debe, entre otros aspectos, a la irresponsabilidad paterna.