Los damnificados de los 34 sectores afectados en el corregimiento de Tocumen están en casas de alquiler. Se les dan los alimentos cocidos, los que se preparan en los comedores municipales de la Alcaldía de Panamá.
El representante Ernesto Javier Tuñón tiene marcados signos de cansancio. Trabajan las 24 horas del día para atender a los afectados.
Con voz de resignación dice que tan sólo a 17 días de tomar la dirección de la junta comunal, se encuentra con una situación de esta magnitud. Se le nota agobiado por las exigencias de la gente, a la que pide paciencia.
"Tratamos de ayudarlos a todos, pero no podemos darle todo a pocos y dejar a otros sin nada", asegura.
Se queja porque hay personas que no tiene conciencia solidaria; no tienen necesidad y son los que más gritan.
Abona más: "No estamos preparados para desastres. Es fácil criticar pero difícil colaborar. Todos llegan a pedir pero no a cargar y descargar". Hay 3,800 damnificados y no sabe cuánto tiempo durará la emergencia.
Sara de Robles es una de las vecinas de la escuela. Tiene 21 años de vivir en la Barriada Santa Inés.
Cuando estaba en trámites de casa inspeccionó el área y vio la amenazante ladera en la parte posterior. Quiso arrepentirse pero le dijeron: "Tómela o déjela".
"Mi familia venía del interior y me puse a pensar que peor era nada, así que compramos la propiedad", relata.
Es unas de las cinco familias próximas a las escuela más amenazadas por un probable derrumbe. Los días de lluvia intensa son para ellos muy preocupantes.