UN NUEVO amanecer abriga nuestra ciudad junto con un año nuevo lleno de retos y deseos.
Todos los panameño despertaron con la ilusión en su corazón que las metas propuestas para el 2005 puedan combatir los problemas de la capital, en cuanto a transporte, seguridad social, sistema vial, recolección de basura, parques en mal estado, tranques, escasez de agua, entre otros.
La ciudadanía desea despertar de la pesadilla en que se convirtió el año pasado.
Eso no quiere decir que los problemas se van a solucionar de un día para otro, porque se deben iniciar los trabajos para que las personas vean que se realizan esfuerzos por mejorar nuestra ciudad.
El 2004 dejó un sabor amargo, por la cantidad de situaciones que se originaron. El exceso de basura y la escasez de camiones fue notable en algunos sectores, situación que la Dirección Municipal de Aseo Urbano y Domiciliario (DIMAUD) tiene que subsanar con los 30 camiones de recolección, para lograr que los panameños vivan en una ciudad en donde el lema "sí se bota, se nota", se cumpla.
Todos esperamos que la dirección de aseo inicie programas de concienciación y proyectos en donde el objetivo sea el reciclaje considerado como el negocio del futuro, y una solución al problema. Sin embargo, la comunidad desempeña un papel importante en este aspecto.
Pero el principal deseo va enfocado en que el sistema de transporte mejore, ya que se ha convertido en el "pan de Dios de cada día", pero no del bueno sino del duro, que produce dolor de cabeza.
Esto porque urge que los 29,136 buses del distrito de Panamá y 4,663 en San Miguelito mejoren el servicio que prestan y que en los últimos años ha ido en retroceso. A pesar del alza de pasaje y los compromisos adquiridos por los transportistas, el servicio no ha rendido frutos y los usuarios han quedado pagando B/.0.25 para que los traten mal.
Y aunque no se escuchan los gritos de auxilio, porque los "diablos rojos" nos ensordecen y andan en la calle como alma que lleva el "diablo", con el escándalo del pavo o secretario en la puerta y los equipos de música, cualquier persona en la parte exterior de una parada los oye, pero damos gracias a Dios por llegar sanos y salvos a nuestro destino.
Esperamos que algún día se acabe esta historia y pueda mejorar el transporte, sea cual sea el sistema que se aplique a partir de este año, de lo contrario continuaremos la letanía.
Pero nuestros anhelos por vivir en una mejor ciudad no terminan allí.
También hay que hacer algo porque los citadinos puedan transitar libremente y seguros por las calles, que se han llenado de cráteres que abundan por todos lados, multiplicando las peripecias que los conductores tienen que hacer para llegar a su destino, muchas de las cuales han terminado en trágicos accidentes y con víctimas fatales.
En fin, todo puede ser tan maravilloso que nosotros los periodistas no tendríamos malas noticias que redactar.
Todo sería bueno y Panamá se convertiría en una "tacita de oro", el ejemplo para otras ciudades que estos problemas han sabido superar .
La ciudad que soñé
Más de un millón de habitantes de Panamá y San Miguelito esperan que la ciudad mejore.