El incremento de casos de cuerpos en estado de descomposición, resultado de la violencia o ajustes de cuentas del crimen organizado, se ha convertido en un dolor de cabeza para las autoridades, debido a la alta inversión que se requiere para hacer las pruebas de identificación.
Pero el problema va más allá del factor monetario. Las morgues del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMELCF) enfrentan una saturación de cadáveres, producto, como agravante, de la falta de presupuesto para las pruebas.
El presupuesto del IMELCF es de 22.2 millones de dólares.
Los peritos también enfrentan otro escollo: hay casos en los que no existe una muestra para comparar, porque no se presentan familiares a reportarse como posibles parientes por el temor de quedar involucrados en las investigaciones al reclamar los cuerpos.
Estos casos no solo se dan con cuerpos en estado de descomposición, también se registran en casos de personas que pueden ser identificada mediante la observación, pero por no contar con documentos o que un familiar no lo vaya a reclamar se mantiene como un cuerpo sin reconocer en la morgue.
Unos 100 cadáveres en estado de descomposición no pudieron ser identificados este año. En lo que va de 2013 solo se han practicado unas 50 pruebas.
La identificación de un cadáver le cuesta a la institución cerca de 1,000 dólares, tomando en cuenta que se requiere pasar por un método que necesita insumos y reactivos para lograr ubicar las evidencias que permitan garantizar la compatibilidad de las muestras, según explicó Diomedes Trejos, director del laboratorio Biomolecular del IMELCF.
Las pruebas no tienen costo alguno. Sin embargo, el presupuesto que se le asignó a la entidad para 2014 sufrió un recorte de casi 40 millones de dólares, lo que dificulta la rapidez en el trabajo de los forenses. Solicitaron 62.2 millones de dólares y la Asamblea Nacional solo les aprobó 22.2 millones de dólares.
Alternativas
Para el director del IMELCF, Humberto Mas, en la institución existe un equipo paradisciplinario de identificación que busca como último recurso la fórmula de ADN, como método para reconocimiento de cadáveres.
Si el cuerpo está en estado de descomposición, que cuesta o se hace imposible el reconocimiento por la observación, se pasa al método de las huellas dactilares.
En caso de que el cuerpo muestre una alta degradación y se afecten las huellas, hay un sistema por medio de guantes especiales en el que se traduce la piel y es enviada a un cuarto oscuro como revelado de fotografía para lograr ver dichas huellas dactilares.
Con este sistema, el IMELCF ha firmado un acuerdo con el Tribunal Electoral (TE) para lograr una identificación más rápida por medio de una base de datos computarizada de las huellas dactilares de los ciudadanos panameños.
Existe también la coordinación con la Interpol para lograr, por medio de las huellas, si se trata de una persona extranjera y de darse el reconocimiento, se hacen las comunicaciones por las embajadas de los respectivos países para el traslado del cadáver.
Otra de las medidas que se aplican, revela Mas, es por medio de los exámenes de odontología forense, que consiste en determinar la identidad de las víctimas por medio del análisis de mordeduras y la valoración del cuadro dental.
Sin embargo, para ello también se requiere de un historial clínico de una personas desaparecida para la comparación y confirmar que se trate de la misma persona. Eso no ocurre en muchos casos, debido a que las personas que fallecen de esta forma provienen de estrato humilde y no tienen un historial clínico dental.
No obstante, hay una forma de reconocer a las víctimas por este sistema y por medio de alguna característica particular que tenga la dentadura como dientes de oro y trabajo dental que el familiar puede reconocer.
En el caso de los jóvenes de ascendencia china encontrados en La Chorrera, el reconocimiento se hizo por medio de los análisis de odontología forense, porque existió el método de comparación con el historial clínico dental de los muchachos.