Inconformidad, desconfianza y angustia embargaron ayer a los propietarios de los quioscos afectados por el accidente aéreo del helicóptero SAN-100, en Calidonia, el cual dejó 11 muertos.
Los dueños mostraron su descontento durante una inspección realizada para evaluar la cuantía de los daños y otorgar una indemnización.
Según ellos, el actuar de las autoridades ha sido lento.
Guillermo Burgos, de 49 años, perdió la mayoría de la mercancía de su quiosco, durante el accidente.
Afirmó que durante la tragedia unos delincuentes le hurtaron los artículos y le causaron daños a los electrodomésticos que usa para preparar malteadas.
Burgos recordó que el pasado 29 de mayo, sólo alcanzó a salir del área para salvar su vida.
Lo único que pide es que por lo menos le dejen reabrir el negocio, pues ahora tiene que vivir de los B/ 5.00 que recauda a diario vendiendo caramelos en la calle. Eso no alcanza para mi hija y para mí, expresó.
En la zona de la tragedia, aún acordonada por un alambrado de metal, estaba Elena Del Valle, ella miraba fijamente la labor del personal de Interoceánica de Seguros, aseguradora del helicóptero SAN-100, y encargada de hacer la evaluación para otorgar la indemnización.
Observaba y movía la cabeza en señal de desacuerdo. Al preguntarle a Del Valle por qué su gesto, ella contó que la inspección se hizo sin tomar en cuenta el precio real de los materiales perdidos, y de la ausencia de un asesor que oriente a los afectados.
Elena es la dueña del quiosco que quedó destruido cuando le cayó la hélice de la aeronave en llamas. La propietaria se encontraba dentro del local con una amiga.
"Por la gracia de Dios fue que salimos, porque la única puerta estaba incendiada y quedamos atrapadas, pero después de una imploración divina, el fuego se desvió y pudimos escapar", recordó.
Mientras tanto, Diego Aguilar, con las manos metidas en los bolsillos y con el rostro sudoroso, producto del candente sol, estaba con una mirada de decepción.
Él dijo sentirse defraudado, pues han pasado varias semanas y todavía los negocios no son abiertos. Aseguró que en su casa su familia no la pasa bien, y hasta la mascota depende de él.