Nación

La excepcional Crystal espera más que promesas


La sabia naturaleza dota al ser humano de muchas cualidades, entre ellas, la inteligencia y los deseos de superación, pero en ocasiones no basta con tener estas virtudes para salir adelante. A veces se necesita la ayuda de manos solidarias.
Tal es el caso de Crystal Porter, una dulce niña de 12 años que posee el mayor índice académico a nivel primario en el país. Tiene un promedio de 5.0.
Porter, quien estudia en el sexto grado E de la Escuela Gil Colunje, tiene tres hermanos: Edward, de 11 años; Adán, de 9; y María, de 8. Los cuatro pequeños viven con su madre en un humilde cuarto en Calidonia.
A Edith Porter, quien se dedica a lavar y planchar, apenas le alcanza para la manutención de sus hijos. Podría decirse que viven más bien, gracias a la caridad de la gente bondadosa que les tiende la mano.
Tanto es así, que según Yazmina de Fedee, la maestra de Crystal, en julio pasado la escuela hizo "prácticamente" una teletón para que la niña viajara a Venezuela, donde representaría a Panamá en el II Congreso de Niños, Niñas y Adolescentes de los Países Bolivarianos. En una ocasión tan especial, ¡debía lucir espléndida!
Sin embargo, esta hermosa niña no tenía nada. La ropa era un lujo y qué decir de otros accesorios elementales.
Cuenta la maestra que con el dinero recaudado, hubo que comprarle desde la ropa interior hasta los accesorios para el cabello. Además, tenían que alquilar una pollera.
Gracias a la contribución de todos los miembros del plantel educativo, Porter viajó a Venezuela y allí dejó en alto a Panamá. Fue elegida vicepresidenta del Congreso. El país sede tenía por derecho la presidencia.
En este viaje, la brillante niña saludó al presidente venezolano, Hugo Chávez, y a las autoridades de Educación de ese país. También recibió una condecoración y una placa de honor.
Pero las carencias de Crystal no se limitan en tener vestidos presentables y lindos zapatos. Sus limitaciones van mucho más allá.
De acuerdo con la niña, en ocasiones, ella y sus hermanos han tenido que esperar la luz del día para estudiar. Los ingresos de la madre son tan escasos, que a esta mujer no le alcanza para mantener al día su cuenta de electricidad.
La difícil situación de Crystal y su familia viene de hace años.
Su madre, oriunda de la provincia de Los Santos, se casó con Edward Porter, ciudadano estadounidense. Luego viajó al país norteño, donde nacieron tres de sus hijos: Crystal, Edward y Adán.
Sin embargo, los problemas matrimoniales la obligaron a regresar a Panamá con sus tres hijos. Más adelante, y en un nuevo intento por restablecer su hogar, vuelve con su esposo a Estados Unidos, pero otra vez regresa, y da a luz a María en suelo panameño.
Crystal no tiene contacto alguno con su padre, ni siquiera una pensión alimenticia.
Pese a las contrariedades, la niña tiene un historial educativo inigualable. Siempre se ha destacado como una alumna excepcional.
Según su maestra, Porter es la estudiante modelo que todo maestro quisiera tener. "A pesar de que carece de todo tipo de bienes materiales, es una niña dulce e inteligente, pero sobre todo, es muy bondadosa y cooperadora", agregó.
Para ella, tener a Crystal entre sus alumnos, ha sido algo muy especial. Y es que no sólo le ha dictado clases en el sexto grado, sino también en el primero, segundo y quinto.
Por su parte, esta pequeña "lumbrera" tiene planes. Quiere continuar sus estudios secundarios en el Instituto Nacional; y aunque aún no elige una carrera como profesión, dijo que le gustaría ser "laboratorista o diseñadora de modas".
Le gusta la costura, por eso piensa en esta última profesión. Su madre le enseñó a coser desde los cinco años, tanto es así que a su corta edad, ha confeccionado dos vestidos, uno propio y otro para su hermanita. También sabe tejer.
Después de intentos infructuosos por obtener una beca para Crystal, y a raíz del viaje a Venezuela, un grupo de maestras de la Escuela Gil Colunje decidió escribirle a la ministra de Educación, Doris Rosas de Mata, con el propósito de exponerle la precaria situación de la destacada estudiante.
Por fortuna, la respuesta no se hizo esperar. En honor a sus virtudes y a su difícil condición, Crystal Porter fue distinguida por la ministra de Educación y por la presidenta de Consejo Municipal de Panamá, Minerva de Batista.
Durante el homenaje, la ministra le hizo la entrega simbólica de una beca y un apartamento, así como también, una computadora, un televisor y una máquina de coser. En tanto, de parte del Consejo, se le prometió la entrega de un refrigerador.
De todos estas promesas, se hizo realidad la del televisor, que fue entregado en días pasados, a través de la Lotería Nacional de Beneficencia.
Aunque hay miles de estudiantes becados y la difícil situación económica es un requisito en algunos casos para obtener este beneficio, Crystal se graduará próximamente y no lo ha recibido, ni siquiera por sus excelentes calificaciones.
De cumplirse las demás promesas hechas a Porter, se resuelven en parte los problemas que afronta su familia, sin embargo, las necesidades para satisfacer las demandas de cuatro niños persistirán.
En tanto, su madre continúa recibiendo los pocos ingresos que le generan el lavado y planchado, sin tener un empleo permanente, ni gozar de la cobertura de un seguro social...
Crystal es una piedra preciosa, una panameña ejemplar y un excelente ejemplo para la niñez y la juventud, doblemente valiosa porque ha crecido a la sombra del desamparo estatal.
A un año de la X Cumbre de la Infancia y la Juventud que tuvo como sede el país, Panamá tiene una gran deuda con esta niña, quien merece que se le rindan honores y se le trate como lo que es: Crystal.


fecha edicion
old id
28440
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América