Nación

La herencia de un sistema que se resiste a la extinción

“Yo era un pavo de bus, llegó el metrobús y me apagó la luz, en mi diablo rojo hacía estrago y con el metrobús qué hago”, es parte de la métrica musical de un reguetón del patio que surgió por la ociosidad de los cientos de jóvenes que por más de 30 años sirvieron al sistema de transporte como guías de rutas. La población los llamó “pavos”.


Datos

  • 1,000 buses piratas es el estimado que hay en el norte, oeste y este de la capital.

  • 403 citaciones entregó ayer la Dirección de Operaciones del Tránsito a dueños de busitos.

“Yo era un pavo de bus, llegó el metrobús y me apagó la luz, en mi diablo rojo hacía estrago y con el metrobús qué hago”, es parte de la métrica musical de un reguetón del patio que surgió por la ociosidad de los cientos de jóvenes que por más de 30 años sirvieron al sistema de transporte como guías de rutas. La población los llamó “pavos”.

Las regatas, desorden, muertes e inseguridad, esencia de los “diablos rojos”, echó raíces, y con la llegada del sistema de transporte metrobús, los pavos, en asocio con un minúsculo grupo de conductores de los “diablos”, abonaron el crecimiento de la piratería.

 

Ahora, los “pequeños diablos”, como les llaman, son vistos por los usuarios como la herencia de un sistema que se resiste a la extinción y que amenaza con ganarse un espacio legal en la capital, gracias a la intervención del actual gobierno, que los ha incluido en sus planes dentro del servicio de transporte público.

Sin embargo, los usuarios y hasta el ministro de Gobierno, Milton Henríquez, admiten que son un mal necesario, a pesar de que abordar uno de los “pequeños diablos” es sortearse la vida por el exceso de velocidad con que circulan.

 

Esperanza Mena, de la Fundación para Protección del Usuario, mira el escenario y concluye que la proliferación de la piratería es consecuencia de la debilidad de un costoso sistema que prometió mejores días para las personas que a diario convergen en el centro de la ciudad. “Lo cómodo, seguro y confiable que prometió el Gobierno en su momento no fue más que un espejismo. Pareciera que estuviéramos regresando al mismo sistema, pero en buses más pequeños”, dijo.

Datos de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) promedian que en el área norte, este y oeste circulan cerca de mil buses piratas. La cifra compite con los 1,200 metrobuses que establece el contrato 21-10 de agosto de 2010.

 

Un año después de que los “diablos rojos” debieron desaparecer, las cifras de muertes en manos de los “pequeños diablos” se convirtió en la secuela más evidente del sistema que por tres décadas utilizaron los usuarios.

En un escenario en el que prolifera la piratería debido a las deficiencias del metrobús, Henríquez se propuso poner orden en dos frentes.

Primero, comprobó por su cuenta el viacrucis que a diario viven los usuarios para trasladarse al centro de la ciudad. Con argumentos en mano, presionó a los directivos de la empresa Mi Bus para suspender el proceso arbitral contra el Estado por $75 millones.

 

Ante la negativa empresarial, puso sobre la mesa tres posibles medidas para aliviar el problema.

Analiza conceptos legales como una adenda para dividir el contrato de concesión en dos zonas, ejecutar un rescate administrativo y aumentar la fiscalización para acorralar a la empresa a través de sanciones.

Mientras se define la medida más potable, los “pequeños diablos” tendrán que ser censados y en tres meses colocarles un regulador que evite el aumento de muertes por exceso de velocidad.

Mañana se inicia la segunda semana del censo de los “piratas”, cuyo objetivo es adaptarlos a las reglas del Tránsito. Medidas de seguridad, seguro colectivo, conductores con licencias adecuadas y control en la velocidad son algunas de las peticiones.

“No se está legalizando la piratería. No podemos sacar de circulación los buses que ayudan a la gente a trasladarse a sus casas, pero sí podemos poner orden y garantizar que el viaje sea seguro, eso mientras se logra que la empresa Mi Bus haga los correctivos solicitados”, explicó el ministro de Gobierno.

En el ínterin, la piratería se filtra y disimuladamente gana terreno sobre el área de cobertura del metrobús.

En Calle 25 de Calidonia y la 5 de Mayo, los recordados pavos se aprovechan del hastío de los usuarios que claman por un sistema de transporte que tenga mayor frecuencia y seguridad.


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939023
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América