DOS denuncias por contaminación maneja la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y el Juzgado de Aseo del Municipio de Panamá, luego que la empresa Papelera Istmeña vertiera sus lodos residuales en un afluente que llega al río Curundú.
Representantes de la compañía se defendieron al señalar que desde el año 2002 iniciaron el proceso de manejo y adecuación ambiental, con el cual se estableció una serie cronogramas, que la empresa debía cumplir.
Recalcaron que todas esas etapas se cumplieron con el pasar de los años y en el 2005 se puso en funcionamiento una planta de tratamiento de aguas completas, por una inversión de más de B/. 2 millones.
"Papelera Istmeña fue una de las primeras industrias en Panamá, en utilizar ese tipo de tecnología y llegar a cumplir", agregaron.
Los empresarios destacaron que son las autoridades gubernamentales a quienes les corresponde decir en dónde se deben llevar esos desechos, bajo que términos y la tarifa que se establecerá por deshacerse de los lodos residuales.
Expresaron que han conversado en varias ocasiones con ANAM y el Municipio, para llegar a una solución sobre el problema, pero no han recibido una respuesta concreta.
"No nos han indicado de manera directa, dónde debemos disponer de los lodos", aportaron.
Manifestaron que ante esa falta de directrices han tenido que parar la planta, y esperar una respuesta de las autoridades sobre el tema. "Igualmente estamos buscando otros usos a estos lodos, para que no caigan en el afluente", acotaron.
Según los entrevistados, la prueba más fehaciente de que están cumpliendo con el plan de manejo ambiental es que cada seis meses reciben una auditoría por parte de ANAM y un ambientalista independiente.
Y finalmente indicaron que sobre la disposición de los lodos hay un "limbo jurídico", ya que no se especifican los lugares donde se deben verter estos. "Tenemos un compromiso con la comunidad", añadieron.
Por su parte, Natalia Young, directora de Calidad Ambiental de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), reconoció que la empresa tiene un programa de adecuación y manejo ambiental aprobado en el año 2004.
No obstante, dijo que es al Municipio a quien le corresponde establecer las tarifas, para poder recibir estos lodos.
Young argumentó que específicamente en este caso sí hay sitios de disposición final, por lo que los empresarios deben ver cuánto es la tarifa y si les representa un gasto mayor.
La ambientalista explicó que hasta ahora las solicitudes que han emanado de la empresa hacia las autoridades están relacionados con el tema tarifario, y no sobre la disposición de los lodos.
La funcionaria puntualizó que este año, luego de las quejas, han realizado inspecciones y sí detectaron impactos severos al recurso hídrico y la percepción de malos olores, producto de la fuente de contaminación.
"Esto determina que se estaba vertiendo sin tratar el agua proveniente de la actividad y se le inició un proceso administrativo a Papelera Istmeña", concluyó.
Según la directora de Calidad Ambiental, la responsabilidad es del generador de los desechos.
En tanto, Abraham Goti, director de la Dirección Metropolitana de Aseo Urbano y Domiciliario (DIMAUD), dijo que luego de una reunión que sostuvieron con los directivos de Papelera Istmeña acordaron recibir los desechos y disponerlos en el vertedero de Cerro Patacón.
Goti expresó que la tarifa será aproximadamente de B/. 8.00, pero como el volumen de desechos que se va ha disponer en Cerro Patacón es bastante alto, le recomendaron a la empresa compran algún tipo de planta para deshidratar los lodos residuales.
El biólogo Ariel Rodríguez explicó los daños que puede causar a la vida marina de esta quebrada, la contaminación de las aguas.
La celulosa, material que flota en las cercanías de Papelera Istmeña, provoca que el agua se quede sin intercambio de oxígeno con el aire.
En resumidas, la celulosa impide el proceso de aireación de las aguas.
La ruta de la contaminación
Material utilizado en una empresa cercana a la quebrada ha ido a parar a las aguas del río Curundú.