Terratenientes de diversos poblados del país están impidiendo el desarrollo del Programa de Granjas de Agricultura Sostenible, impulsado por el gobierno y el Patronato Nacional de Nutrición, al resistirse y negarse a vender parte de sus tierras para la creación de un mayor número de granjas, aseguró la directora administrativa del patronato, Yariela Gallego.
Según Gallego, las granjas sostenibles han sido un éxito. "Han sido muy efectivas, aunque ha habido inconvenientes y problemas con la adquisición de las tierras, ya que nuestro modelo de granja requiere de la compra de la tierra para ponerla a disposición del grupo. Si se hacen las granjas en terrenos prestados, a la larga se beneficia solamente al que pone el terreno, pero no a los campesinos en conjunto".
Expresó que se ha solicitado a muchos propietarios de grandes extensiones de terrenos, la venta de al menos cinco hectáreas, pero no han querido. "Pienso que esas personas deben analizar la situación de cuánto puede afectarle el incremento de la pobreza y no ver la situación con un carácter egoísta. Si vendieran esas cinco hectáreas permitirían que la gente que está a su alrededor pueda mejorar su calidad de vida".
Recalcó que existen muchas comunidades entusiasmadas con el proyecto pero no ha habido posibilidades en esas áreas para que alguien pueda vender los terrenos. "Sólo necesitamos cinco hectáreas por granja, pero aun así no nos quieren vender las tierras.
Manifestó que debido a esta dificultad se está conversando con el Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA) para que las tierras donde funcionaron asentamientos campesinos sean cedidas o vendidas en un precio simbólico.
A pesar de esta dificultad, el programa prevé que al finalizar el año 2004 se hayan desarrollado 3 mil granjas en los distritos catalogados de pobreza y pobreza extrema, según el último estudio de niveles de vida que realizó en 1997 el Ministerio de Economía y Finanzas y el Banco Mundial.
Para este año se tiene una proyección de 400 granjas, para el 2001, 700 granjas, hasta completar las 3 mil en el año 2004.
A la fecha están ya identificadas y en ejecución unas 165 granjas; están en revisión de áreas unas 235, las cuales están en estudio de organización comunitaria, en donde se identificarán los terrenos para determinar si existen facilidades para su aplicación.
De las 165 granjas iniciadas, 46 están en producción, venta de productos y con fondos propios; 39 están en espera del crecimiento de los productos; las restantes están en el proceso de labranza de tierras y siembra, en consolidación comunitaria o en capacitación.
De acuerdo con Gallego, el trabajo en grupo es lo primordial en este programa. "Los campesinos que trabajan individualmente no han podido surgir de la pobreza en la que viven y sólo han logrado un medio de sobrevivir en su propio ambiente, lo que ha traído como consecuencia migraciones de provincia en las capitales, creando así mayores bolsones de pobreza".
La granja del patronato agrupa en un terreno a varias personas. La tierra es comprada por la organización y puesta a disposición del grupo, convirtiéndola en patrimonio de todos los que forman parte de la granja para que la desarrollen, obtengan alimento para su consumo diario y excedentes que les permitan venderlos y mejorar su calidad de vida.
De las granjas que ya han estado en producción, algunas cuentan con ahorros cuyos excedentes serán repartidos entre los miembros.
Entre las granjas que tienen ya fondos originados por la venta de productos están la de La Cucurucha en Veraguas, que tiene ahorros de mil 50 dólares; la granja de La Candelaria, que tiene un fondo de mil 100 dólares; la de Teriá, en Capira, primera inaugurada por la presidenta Mireya Moscoso, que tiene un fondo de más de 800 dólares. El resto tiene fondos de entre 200 y 700 dólares.
Gallego manifestó que lo que se busca con el programa es que las personas puedan formar organizaciones productivas, cooperativas, asociaciones o empresas, tomando como base la tierra, pero beneficiando a varias familias.
En el proyecto, el gobierno suministra un subsidio para el funcionamiento del patronato, además de apoyo técnico y la consecución de fondos o patrocinio de diversos países, mientras que el aporte para las granjas es ofrecido por la empresa privada.
Cada granja tiene un costo de 10 mil balboas que incluyen la compra de herramientas, insumos en general, semillas y pies de crías de animales y beneficia cada una a por lo menos 20 familias, en un promedio de noventa personas. Este costo no incluye la movilización del personal que da asistencia técnica, ni viáticos, ni costos del combustible.
Los miembros de la granja tienen un manual de funcionamiento donde anotan diariamente las horas trabajadas, que son tomadas en cuenta al momento de la repartición de los productos, en donde el que más trabaja recibe más y el que trabaja menos recibe en esa proporción.
LA GRANJA DE LAS GAITAS EN CAPIRA
En una visita efectuada a la granja de Las Gaitas, en Capira, a una hora de distancia de la Vía Panamericana, atravesando caminos fangosos y pedregosos, el proyecto pareciera estar dando buenos resultados, al menos eso fue confirmado por Lorenzo Gil, presidente de la granja.
Según Gil, existen en estos momentos 232 personas laborando en la granja. "En el tiempo que hemos trabajado en ella nos encontramos satisfechos, ya que de los siete meses que tenemos de estar aquí hemos tenido grandes beneficios. Se ha cosechado arroz en fangueo, plátano, frijol, hortalizas, pepinos, tomates, los cuales utilizamos para nuestro propio beneficio ".
La granja cuenta con dos estanques de peces tilapias, un corral para cerdos y más de 150 gallinas y pollos y 2 hectáreas de sembradíos de yuca, maracuyá, plátanos, otoe, ñame, piñas, naranjos, apio, entre otros productos.
Asegura Gil que hasta el momento no han tenido dificultades, ya que lo que han sembrado les ha rendido frutos. "Antes trabajamos en los montes haciendo nuestros tumbos. Sembrábamos arroz, yuca y otros, pero no de la forma en que lo estamos haciendo ahora; incluso estamos aprendiendo", recalcó.
De acuerdo con el ingeniero jefe de la dirección Regional 5 del MIDA, en Capira, Samuel Batista, existe un trabajo institucional donde la entidad ha estado haciendo el aporte y el seguimiento técnico en todo lo que ha sido el establecimiento de los diferentes rubros, coordinados con el Patronato de Nutrición, la Autoridad Nacional del Ambiente, el Ministerio de Salud y otras instancias del Estado.
Asegura que lo más importante que se ha hecho en esa granja es la consolidación del grupo como tal, "por lo que si la comunidad de Las Gaitas sigue como está, va a lograr que la granja tenga un feliz término, que la llevará a convertirse en ejemplo de motivación para aquellas comunidades interesadas en obtener sus propios recursos económicos y alimenticios".