Nación

La tradición de las espuelas


Aquello era un hervidero de gente, la música típica y los tragos son parte fundamental de una tarde de gallos. “Hoy vamos a ver quién es quién”, decía un don Sanjur con un trago en la mano y su gallo en otra.

Sanjur, con su púgil en mano, se abrió paso en medio de la gente para llegar a la zona del pesaje. “Pesa tres libras”, anuncia el pesador al público. Orgulloso Sanjur lanza un desafío: ¿Quién se atreve a tirar un contrincante a mi gallito de tres libras?, está listo para cualquiera”. Al desafío respondió otro dueño de gallos, quien pesó al contrincante y aceptó el reto.

La gente se anima y se abre el periodo de apuestas: “Yo voy 20 al Blanquito..., yo 50 a su contrincante”.

 

Una gallera puede realizar anualmente unas 3 mil 180 contiendas, al mes son unos 240 combates, aseguró el administrador del local, a quien llamaremos Mario, porque prefirió mantener su identidad en el anonimato.

“Mire mijo, puedo decirle que en estos desafíos de gallo viene gente de diferentes lugares; mire pa' la izquierda, allí está Genaro López, pero no te impresiones, aquí vienen figuras políticas tanto de gobierno como de oposición para apostar o simplemente para apreciar los combates y tomarse un buen trago”, contó.

La participación de figuras públicas en estos eventos no es nueva, la historia política panameña indica que el fallecido dictador Omar Torrijos hizo famoso a su gallo “El Fusilero”, al cual apostó grandes sumas de dinero. Se dice que el exdictador Manuel Antonio Noriega también era aficionado a estas peleas.

 

Mientras Mario daba un pantallazo de las personalidades que llegan a la arena de gallos, se anunciaba la pelea del favorito de los combates el “Blanquito”, al momento que los entrenadores procedían a poner en las patitas de los gallos cintillos de color rojo y azul para diferenciar a los combatientes, el juez del pleito revisa que las espuelas sean las reglamentarias y como toda una cartelera de boxeo estelar, el presentador anuncia el peso de los combatientes y los lanzan a un combate que tiene una duración de 15 minutos.

“Voy 30 al rojo, voy 80 al azul”, la temperatura del lugar empieza a aumentar, y no solo por la efervescencia del público, sino porque la infraestructura de la gallera es un poco cerrada, pero esto no es una causa de incomodidad, pues se arregla con cervezas bien frías.

Las apuestas en esta gallera van desde cinco hasta los 30 mil dólares, también se ponen en juego propiedades, como casas o automóviles. El espectáculo dura cerca de 10 horas y se pueden presenciar unas 70 peleas diarias.

 

Lo que llama la atención de estos desafíos es que la “palabra de gallero” tiene el mismo peso que las firmas que se plasman en un contrato, siempre se cumple con lo pactado. Pero, en todo momento hay unidades de la Policía Nacional en el lugar para evitar riñas.

Este tradicional deporte es milenario, se remonta desde hace 2 mil 500 años, cuando los chinos organizaban grandes peleas de gallos, la afición fue introducida luego por los españoles al nuevo mundo.

Mario inicia de nuevo la conversación y se queja de que su negocio ha sido afectado por la Ley Zanahoria, asegura que antes se podían realizar combates durante toda la noche, hasta el día siguiente. “Los sábados es el mejor día del negocio, se permite hasta las 3:30 a.m., después se tiene que estar sacando a la gente con una hora de anticipación, lo que representa miles de dólares en pérdidas”, relató.

 

Esta no es la única norma que le roba el sueño a Mario, el anteproyecto de ley 308 de protección de animales era la otra ley que le preocupaba; sin embargo, ahora se toma un suspiro, porque el pasado 11 de abril el presidente de la República, Ricardo Martinelli decretó un veto parcial de la norma.

En la sustentación, el mandatario alegó que consideraba inconveniente el término de “animales domésticos”, a su juicio muy amplio, porque además de los perros, gatos, conejos y loros, hay otros animales que conviven en estrecha relación con el hombre, como el ganado, los caballos, los cerdos, las ovejas y las cabras. Agregó en su decisión que el título de la iniciativa debe ser “protección de los animales de compañía”, término que se adecúa a las normas protocolares de los organismos internacionales.

Sobre el veto, , el conocedor de estos desafíos recordó que hay países como Puerto Rico, que cuenta con una Ley de Gallos aprobada por el Senado y su Cámara de Representantes, que declara estas contiendas como “deporte cultural” y regula la duración y cantidad de peleas por carteleras.

Lo cierto, es que ahora esta Ley deberá esperar el próxima periodo de sesiones legislativa para ser aprobada, mientras tanto, Mario ruega que la pelea de gallos no sea incluida.

En Panamá también se puede encontrar galleras en cualquiera provincia, como actividad los fines de semana.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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