Reconocida como una mujer que ha dejado huellas al desarrollar una extensa labor social en el país, y de servir a los niños de la calle, Roxana Méndez De Obarrio, ha dedicado los últimos 20 años de su vida, a luchar para mejorar las condiciones de vida de las familias que viven en pobreza extrema.
Esta dama que ahora tiene nuevos retos, es la única candidata que aspira a alcanzar la vice presidencia en una nómina para gobernar el país en los próximos comicios electorales.
Su dedicación por compartir con los más necesitados marcó desde su niñez lo que formaría parte visible e importante de su vida. Roxana, de 45 años, madre soltera de tres hijos, profesional de la psicología y educación, ha determinado seguir rompiendo las barreras e ideales emprendidos en una exitosa carrera.
Actualmente forma parte de la nomina presidencial del empresario Ricardo Martinelli y sus aspiraciones en la carrera política no se quedan allí, también compite por lograr una curul en la Asamblea Legislativa por el circuito 8-9.
Con mucho orgullo relató sus inicios y acercamientos con los más desvalidos y pobres de este país. Su formación católica fue fundamental para que esta profesional y política decidiera vincularse a la formación de niños pre escolares con problemas de aprendizaje. Desde muy temprano fundó la Asociación Pro-niñez Panameña, lo que le sirvió para conocer y compartir con los niños de la calle, a través de Casa Alianza, y llegar hasta lo que es reconocido a nivel nacional como uno de los proyectos más significativos como fundadora de "Casa Esperanza".
Este proyecto ha sido su gran reto, considera que a partir de este momento ha crecido personalmente y profesionalmente, donde ha visto los cambios que se pueden lograr cuando hay una administración de recursos y un fuerte compromiso de un equipo de trabajo.
"Hemos luchado mucho, por la erradicación del trabajo infantil en Panamá, por la mujer, por la familia indígena", recalcó Méndez De Obarrio.
Inicie con el Centro de Atención Integral, fuimos identificando que la mayoría de los niños que estaban en la calle, donde se identificaron a los pequeños de Curundú, dijo.
Al hablar de Curundú reflejó una identificación especial por esta comunidad, de ahí que se fue a trabajar a este corregimiento, lo que abrió las puertas para que pudieran fundar centros en Samaria en San Miguelito, La Playita y calle 8 de Colón.
Esto abrió el marco para ingresar al mundo de los niños de las zonas rurales, ya que empezaron a salir estadísticas de menores de 10 años dedicados e incorporados a las zonas agrícolas y la explotación en los cafetales y cañaverales.
Por lo que decidieron iniciar un programa dirigido a la niñez, con el Ministerio de la Juventud, la empresa privada, clubes cívicos para atender estos problemas. Desarrollando un programa para 40 comunidades de la comarca Gnobe Bugle y en lugares más críticos.
"La principal motivación que me lleva a hacer más y a tratar de llegar a un cargo que me da acceso a toma de decisiones y una capacidad de gestión que tenga impacto nacional es haber convivido y acompañado a las familias que viven en pobreza extrema, en una total miseria", reveló Roxana Méndez.
Esta dama ahora política fue más allá en señalar frente a esta problemática que "te sientes sumamente impotente de ver el sufrimiento de una madre, de los niños, la falta tan grande de oportunidades, en un contraste con el medio al que uno tiene acceso, en donde vez muchas oportunidades".
Méndez no pudo desligar su vocación de justicia social con la crítica al actual gobierno. Consideró que este gobierno ha manejado presupuestos de inversión social tan altos pero no vemos ese impacto en la realidad de estas familias.
Después de 24 años de matrimonio, Roxana se divorció, y tiene bajo su cargo a dos adolescentes de 15 y 17 años, y un varón de 21 años, con los que comparte su vida diaria.
Reconoció que su formación familiar fue una base sólida para seguir adelante y alcanzar los éxitos, recordando a su padre q.e.p.d. Ernesto Méndez quien tuvo una destacada participación en el club cívico Kiwanis y su madre Maritza Méndez De Obarrio quien se siente muy entusiasmada al ver a su hija inmersa en una carrera política.
Al entrar al ámbito político, es una oportunidad que se ha presentando para hacer más en el camino en el que se encuentra trabajando, tener acceso y hacer una diferencia en la vida de las personas que más lo necesitan.
Roxana Méndez ante esta nueva faceta, ha visto una oportunidad de tener solidaridad, liderazgo y éxito para continuar emprendiendo lo que considera lo más importante la niñez panameña.