Estados Unidos tiene metas definidas una vez entre en vigor el Tratado de Promoción Comercial (TPC) con Panamá, contrario a la visión de la parte local que ahora deberá aprender a competir sin la protección de altos aranceles.
En los casi cinco años de espera para la ratificación del acuerdo, ningún sector productivo de Panamá se preparó para una libre competencia con los productos estadounidenses, pensando que esta etapa nunca llegaría.
La Oficina de Representación Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) y gremios privados estadounidenses ya tienen una proyección de los negocios que se abrirán una vez entren en vigencia los acuerdos de Panamá, Colombia y Corea del Sur.
La USTR calculó que, por cada mil millones de dólares que se incrementen las exportaciones estadounidenses de productos agrícolas e industriales a estos tres países, se generarían 6 mil nuevos puestos de trabajo en Estados Unidos, como efecto directo de los tratados comerciales.
Mientras, por cada mil millones de dólares en exportaciones de servicios adicionales se generarían 4 mil 500 plazas de trabajo en Estados Unidos.
El American Farm Bureau, que representa a empresas agrícolas estadounidenses, tiene expectativas más altas que la USTR.
El gremio pronosticó que los tres pactos comerciales representan un aumento en las exportaciones agrícolas por cerca de 2 mil 500 millones de dólares para Estados Unidos por año, que generarían hasta 22 mil 500 empleos en ese país.
La USTR fue más precisa y presentó un informe del impacto de los tratados con cada uno de los tres países que negoció. En el caso de Panamá, la USTR sostiene que el TPC es clave para que los productos estadounidenses mantengan su participación en este “importante mercado”.
“Estados Unidos enfrenta una fuerte competencia de los asociados comerciales con los que Panamá también ha negociado un tratado de libre comercio, como es el caso de Canadá”, señaló la USTR.
La institución advirtió que productos estadounidenses como la carne de cerdo congelada y las papa frita estarían en significativa desventaja competitiva con los productos canadienses, si el TPC con Panamá no entra en vigor pronto.
La USTR también calificó como amenaza el acuerdo de asociación entre Centroamérica y la Unión Europea del cual Panamá también es parte.
En este caso la desventaja para Estados Unidos estaría en las exportaciones de maquinarias y equipos de transporte, productos químicos y metales. La USTR sostuvo que el TPC con Panamá le garantiza a Estados Unidos el acceso a una economía de 27 mil millones de dólares, incluido el sector de servicios.
Con el TPC, Panamá le da libre acceso a más del 87% de las exportaciones estadounidenses de productos de consumo e industriales. Mientras que en el caso de los agrícolas más de la mitad de los productos quedarán sin arancel de importación inmediatamente, el resto entrará en desgravación de hasta 15 años.
Entre los productos que quedarán inmediatamente libres de arancel para entrar a Panamá, están la carne de alta calidad, pavos congelados, harina de soya, aceite crudo de soya y maíz, casi todos los productos de fruta, trigo, suero de leche, algodón. El acuerdo también prevé acceso libre a volúmenes específicos para partes de pollo, carne de cerdo, maíz y productos lácteos.
Otras oportunidades.
Estados Unidos también espera incrementar su participación en los megaproyectos que está ejecutando el Gobierno panameño, fuera de la obra de ampliación del Canal.
Incluso, la USTR resaltó que se han identificado 10,000 millones de dólares en obras de infraestructura en Panamá que representan importantes oportunidades de negocios para empresas estadounidenses.
Solo en 2010, las exportaciones de maquinarias y materiales de Estados Unidos a Panamá alcanzaron 280 millones de dólares.
La otra parte.
Con el TPC, Panamá solo espera consolidar los beneficios arancelarios que hoy día tiene con la Iniciativa de la Cuenca del Caribe que le permite exportar frutas, pescado y algunos productos industriales. Solo se abren nuevas oportunidades de exportación en sector textilero y una pequeña cuota adicional para el azúcar.
El resto está enfocado a la atracción de inversiones estadounidenses.