En Panamá 380 niños tienen el Sindrome de Inmundodeficiencia Adquirida (SIDA), a pesar de las diversas campañas de concienciación que se han realizado.
El jefe de Infectología del Hospital del Niño, Xavier Sáez Llorens, expresó que para prevenir estos casos se debe identificar tempranamente a la madres embarazadas.
El 95% de los niños infectados son atendidos en este hospital. El restante 5% de los casos proviene del interior del país. En estos casos se les hace el diagnóstico y se les refiere a los hospitales de provincia para que les brinde el tratamiento adecuado.
Sáez Llorens recalcó que otra manera de diagnosticar casos de SIDA en niños es cuando llegan al hospital con diferentes signos y síntomas de un posible contagio. Si las pruebas son positivas, se les hace el examen de carga viral, que determina la cantidad de virus que se encuentran en la sangre, y la prueba de linfocitos CD4 que registra las defensas del cuerpo.
Por su parte, Onix Saldaña de Suman, enfermera epidemióloga encargada de la vigilancia y de la clínica de niños con VIH de este nosocomio, expresó que atienden generalmente a niños recién nacidos hasta los 14 años de edad.
De los 527 niños que son atendidos en esta institución, 300 tienen SIDA, y en esa población se han registrado 101 fallecimientos. Otros 147 infantes y menores padecen enfermedades generales, y hay por confirmar la presencia del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en 80 pacientes, se informó.
A los 199 niños con SIDA se les brinda la atención médica y tratamiento adecuados. La mayoría de ellos recibe el tratamiento ambulatorio.
Para detectar a un paciente con SIDA se le hace la prueba de PCR cualitativa, que consiste en saber las probabilidades de que el niño esté infectado con el virus. Si la madre ha tenido un buen control prenatal desde el inicio, el niño tiene la posibilidad de no estar infectado; pero si la progenitora ignora que es cero positiva, las probabilidades de contagio son más altas, por lo que se recomienda la prueba confirmatoria.
Conocido el diagnóstico, se le aplica al paciente el tratamiento de la triple terapia AZT, 3TC, ESCALETRA O AVACAVIR (cóctel cuando son varios medicamentos) contra el virus teniendo diferentes mecanismos de acción para atacarlo y que se haga resistente.
Según el infectólogo Sáez, las personas no deben suspender el tratamiento, que es de por vida, pues de lo contrario se causarían efectos no deseados como el aumento del virus y mayor susceptibilidad a enfermedades oportunistas que se pueden complicar.
Es importante señalar que los padres de familia deben estar conscientes de que el niño debe llevar consigo siempre los medicamentos cuando se desplace de un lugar a otro.
A medida que el niño va creciendo y llega a la etapa de la adolescencia, se le orienta sobre la enfermedad y el tipo de tratamiento que se le está aplicando. Lo que se desea es manejar a los niños de manera ambulatoria para que puedan tener una vida normal, que vayan a la escuela y que practiquen deporte. Para este fin es imprescindible que se cumpla con el control y el tratamiento.
Según el doctor Sáez Llorens, el Ministerio de Salud (MINSA) y la Caja de Seguro Social (CSS) han asumido el gasto del tratamiento que oscila mensualmente entre 500 y 1,000 balboas por cada paciente, asegurado o no. Sin embargo, no tienen el apoyo de la empresa privada ni de las organizaciones no gubernamentales.
Se estima que desde 1984, cuando se confirmó el primer caso de SIDA en Panamá, hasta diciembre de 2003, el Ministerio de Salud ha reportado unos 6,000 casos en el país.
Se calcula que hay cuatro infectados por cada una de las personas con esta enfermedad. El doctor Sáez recalcó que lo más importante es la prevención, hacerse la prueba para detectar a tiempo la enfermedad, mantener la abstinencia, la fidelidad y practicar las técnicas de sexo seguro.
La vida de los niños con VIH y SIDA
A los pequeños se les da tratamiento ambulatorio para que puedan tener una vida normal.