Unas cuatro carteras no fueron devueltas, y tres de ellas coincidieron en que fueron abandonadas en salas de espera y autobuses. Esto sugiere, en base a la investigación, que si usted pierde una cartera en el Terminal posiblemente no la pueda recuperar.
El escenario del experimento fue el Terminal de Albrook donde fueron abandonadas dos carteras, una en la salda de espera de los autobuses de provincias centrales y la otra donde las personas aguardan los transportes que se dirigen hacia Chiriquí.
En ese sentido, la cartera abandonada en la sala de espera de los buses de provincias centrales fue dejada en uno de los asientos del lugar donde se encontraban aproximadamente más de una docena de personas.
Más abarrotada se encontraba la sala de espera de los autobuses de Chiriquí, donde había más de 25 personas.
Una tercera cartera se dejó en un bus de la ruta Torrijos Carter-Corredor, donde se trasladarían más de 60 personas, mientras el vehículo aguardaba su salida, donde habían unas 30 personas en la fila.
La última cartera, que no apareció, fue descuidada en la iglesia Don Bosco, mientras se celebraba una misa.
El templo estaba repleto por aproximadamente 100 devotos.
Este fue el único sitio religioso donde no se reportó el hallazgo de la billetera, ya que tanto en la iglesia Hosanna como en el Santuario Nacional, sí fueron devueltas.
A pesar de que estas carteras no fueron regresadas a su supuesto propietario, más del 70% de las personas puestas a prueba demostraron que en la sociedad panameña hay un alto grado de honestidad.
Una parte importante de las personas que devolvió las billeteras eran personas de clase baja y media, lo que indica que la condición social no es impedimento para dejarse corromper.
Otro elemento a resaltar fue el hecho de que ni pasada la hora se tuvo respuesta de dónde se encontraban las carteras, lo que sugiere que la mayoría de los ciudadanos es diligente al momento de reportar un bien extraviado.
Cada caso fue especial y personas como guardias de seguridad, aseadores, estudiantes, docentes, religiosos, particulares, entre otros, demostraron que hay gente honesta.