Aunque 43.5% de ellas tiene menos de 30 años, las que superan los 50 años llegan a 6.6%, mucho más que los hombres (3.9%).
Esto sugiere que la mujer empieza más tarde que el hombre su carrera delictiva, según el documento que se preparó en el 2006.
La mayoría declara tener hijos, hecho que se repite con los hombres. Si se considera a la población penitenciaria de ambos sexos, se estima que unos 7 mil 500 menores de edad viven sin padre o madre, lo que implica un alto riesgo social para los niños.
Aunque 72.1% del total de detenidos declaró estar empleado al momento de su arresto, el porcentaje disminuye a 52.9% en el caso de las mujeres.
Asimismo, más de la mitad de las mujeres encarceladas declararon no percibir ningún ingreso cuando fueron detenidas, mientras que el porcentaje de hombres que afirmaron lo mismo se reduce a 28%.
Estos datos confirman la situación de vulnerabilidad de las mujeres detenidas.