Afirmó que a pesar de que el entierro en fosa común este año se realizó de manera atrasada -en junio-de los 2 mil muertos del año pasado, 820 fueron enterrados en fosas comunes, debido a que no fueron reclamados por sus familiares.
Lo que quiere decir que solamente 1, 180 muertos han sido reclamados por sus familias.
Caballero afirmó que esto se da más, cuando se trata de muertes por bandas o pandillas.
"A los familiares no les importa con los muertos", agregó.
Dijo que cuando son muertes por armas o acuchillados, inmediatamente, aunque los familiares digan que "es el niño más bueno", saben que es por bandas.
Manifestó que no se tiene el apoyo de las familias.
"Desde hace tres años, gran cantidad de cadáveres son exhumados, porque el familiar se olvida de sus muertos, no los reclaman, no les interesa recuperarlos", aseguró.
Además, los olvidan y no pagan. Esto, a pesar de que existe un centro de llamadas (Call Center) y se dan preavisos.
Alejandro Pérez, psiquiatra forense, acotó que esto se debe a que son individuos que tienen una familia disfuncional y nadie se preocupa, no tienen casa, a los familiares no les importa".
"Es un alivio para las familias el que estén muertos", explicó.
Mientras, Javier Maña, sacerdote de la Iglesia de Fátima en El Chorrillo, considera que éstas son cuestiones que pasan por la falta de amor y cariño hacia las personas.
Dijo que un familiar, sea por lo que sea, debe tener respeto hacia sus muertos. No obstante, agregó que esa situación se puede deber a cosas culturales o de las zonas donde residen.
Según informes de servicios funerarios del Municipio de Panamá, la morosidad hasta el 31 de mayo era de B/. 356, 265.30.
De éstos, hasta el 30 de junio sólo se cancelaron B/. 1, 148.15, por lo que la morosidad quedó en B/. 355, 117.15. Entre los cementerios con más morosidad se destaca: el de Amador, con B/. 289, 324.71; el de Concepción, con B/. 32, 615.96 y el de Pueblo Nuevo, B/. 22, 718.30.