La desesperación se ha apoderado de Luis Contreras, el ebanista que sobrevivió a la tragedia del bus 8B-06 que se incendió en octubre pasado frente al Templo Hosanna.
Su crítica situación económica lo asfixia porque las quemaduras lo mantienen incapacitado para laborar y no tiene dinero para sostener a su familia, compuesta por su esposa y dos hijos. Gasta más de B/.40.00 para ir en taxi al Hospital Santo Tomás tres veces a la semana. Necesita un vestido especial que tiene un costo de B/.700 para aliviar sus quemaduras.
A Gaitán la socorrió un policía, pues quedó atorada en la ventana.
Ricardo Carrasco estaba en compañía de su familia y manifestó que cuando sintió el impacto, saltó como resorte, aunque ya la mula le había pegado al bus. "Todos corrían desesperados sin saber qué hacer".
Los asientos se cayeron y el hierro retorcido le impedía a la mayoría salir. Carrasco explicó que una señora que estaba detrás de él se golpeó y se puso tan nerviosa como otros tantos pasajeros.
Afortunadamente, Carrasco sólo presentó trauma en la rodilla izquierda, pero lamentó que no todos tuvieran la misma suerte que él.
En el HST también estaba el conductor de la mula, René Aparicio, quien culpó al conductor del bus por lo ocurrido.
Según Aparicio, el vehículo lo rebasó y cuando él quiso frenar, no pudo contener el peso de la carga.
Dice que trató de esquivar el bus e incluso, se fue contra un poste de tendido eléctrico, pero no pudo controlar el vagón de la mula y le pegó al bus.
La carga de azúcar morena tenía como destino el muelle 6, en Balboa, como parte de un embarque de que viajaría hacia Estados Unidos.
Curiosamente Aparicio había querido prevenir un accidente y a eso de las 2:00 de la mañana se detuvo en Loma Campana a descansar. Retomó el viaje a las 7:00 y poco después ocurrió el suceso.
Los familiares de las dos personas fallecidas, al igual que de los heridos que viajaban en el bus 121 de la ruta La Chorrera-Panamá, deben contar con el apoyo económico de la Agencia de Seguros S.A. (ASSA).
Eliécer Montenegro presidente de la Sindicato de Conductores de La Chorrera, aseguró que el autobús accidentado tiene un seguro contra terceros y otro que protege a los pasajeros, lo que es una ley.
Luego del accidente del año pasado, en la autopista Arraiján-La Chorrera el seguro es obligatorio.