Jorge Luis Ayala, del Vicariato Apostólico de Darién, espera que el proyecto se convierta en Ley de la República para empezar la regularización en el 2012, pues son muchas las necesidades que atraviesan.
Explicó que en Yapé, por el río Tuira, no hay un centro de salud, sino que la comunidad se sirve del de la Unión Chocó, pero que carece de laboratorio para hacerse exámenes de sangre.
Cualquier situación que no sea una diarrea, un resfriado, implica salir de la comunidad y para eso necesitan pedir permisos a ONPAR en Panamá; sin embargo, la situación de telecomunicaciones y transporte es precaria, comentó.
Los de Yapé solicitan permiso a la ONPAR, cuyo oficial está en El Real, y cuando se va la luz, no hay teléfono, ni celular, nada, por lo que cuesta conseguirlo, explicó.
Lo complicado de Darién es la logística. “Para salir de Yapé no es que te paras en la esquina del río y a un metro hay una piragua. Tienes que esperar que pase una piragua de carga, pero a veces no tienen espacio, o que alguien te lleve. Si consigues, te pregunta para dónde vas y cuánto te cobra”, lo que no sería una complicación para quien vive en Panamá, relató Ayala.
Georgina Pinzón