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Latinoamérica inquieta por la demora de Bush


Corresponsal

Washington.- La demora en la conformación del equipo que conducirá la política hemisférica del presidente George W. Bush, así como su orientación ideológica, preocupa a algunos diplomáticos latinoamericanos deseosos de ver los frutos del programa económico, político y social que Estados Unidos respaldo en la Tercera Cumbre de las Américas en Quebec.
"El problema que se nos plantea es que no hay interlocutores, no tenemos con quién hablar," señaló un embajador sudamericano que confió su frustración a este corresponsal a condición de que no se usara su nombre.
En el caso de Panamá, la ausencia de funcionarios que formaran el nuevo equipo a los más altos niveles del departamento de Estado puede significar una demora en resolver problemas pendientes como él de la limpieza de los polígonos de tiro de las antiguas bases militares que hace un año y medio Estados Unidos entregó a Panamá, según fuentes diplomáticas de ambos países.
No obstante, el embajador panameño, Guillermo Ford, un veterano político con tendencia de poner buena cara al mal tiempo, señaló que los cambios no afectan al departamento legal, que estudia la polémica creada por la renuencia de Washington de completar las labores que Panamá considera se hicieron a medias, incumpliendo así los Tratados Torrijos-Carter.
Una encuesta de varios días con numerosos diplomáticos latinoamericanos así como expertos académicos confirmó lo que hace tiempo viene siendo un secreto a voces en esta capital: que el seguimiento de Quebec y de los planes para reforzar la Organización de los Estados Americanos (OEA) quedarán suspendidos hasta que Washington tenga un nuevo plantel a la cabeza de las dependencias que tratan con los asuntos hemisféricos.
"No es que hay demora en los nombramientos", aclara una fuente cercana a la Casa Blanca, "el problema está en que cada nombramiento tiene que ser procesado por la FBI, aunque sean personas que ya ocuparon cargos en gobiernos anteriores y eso toma meses. Recién una vez completado ese proceso se envía el nombramiento al Senado y el funcionario nombrado tiene que aguardar una fecha en que el Comité de Relaciones Exteriores le da una fecha para la audiencia de ratificación".
Efectivamente, durante los últimos días la Casa Blanca ha anunciado su propósito de nombrar a Roger Noriega, especialista en asuntos hemisféricos del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, como embajador ante la Organización de los Estados Americanos, pero aún falta que remita al Senado los nombramientos de Otto Reich al cargo clave de secretario adjunto de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental. A esto se añade la incorporación al Consejo Nacional de Seguridad de Elliot Abrams, como asesor para derechos religiosos y humanos, cargo que no necesita ser ratificado por el Senado.
Otro embajador, que participó en dos reuniones privadas con Bush en Quebec pero igualmente insistió en permanecer anónimo, reconoció "el entusiasmo y la dedicación" que el presidente demostró por Latinoamérica, pero expresó desconfianza en el equipo de asesores que considera que "no comparte moderación" que el mandatario proyectó en la cumbre.
"Estoy convencido que Bush tiene un genuino interés por estrechar la amistad con nuestros países," declaró en una entrevista con este corresponsal. "Pero algunos de los nombramientos a cargos claves para la política hemisférica a mi juicio distan mucho de sus objetivos de reforzar la democracia, promover la educación y liberalizar el comercio regional".
"El presidente Bush se comprometió a concluir tratados de libre comercio con varios de nuestros países", continuó. "Pero los impedimentos burocráticos que demoran los nombramientos y su confirmación por el Senado han creado bastante consternación en el gobierno, que al momento carece de suficiente personal de alto nivel para darle seguimiento", dijo.
Una ex embajadora de Colombia, fue más contundente (aunque también solicito que no se divulgara su nombre): "Esos nombramientos son una ofensa para los demócratas de América Latina".
Varios senadores demócratas así como un grupo de defensores de los derechos humanos encabezado por Robert White, ex embajador de Estados Unidos en El Salvador, han protestado el nombramiento de Rauch. Pero lo que más ha levantado una polvoreada política esta semana es el resurgimiento de Abrams.
"El nombramiento de Abrams marca la más generosa de las rehabilitaciones -argumentó este mes el comentarista David Corn en la revista progresista The Nation. No sólo aceptó su culpabilidad por dos acusaciones... de mentir al Congreso sobre el programa contra del gobierno de Reagan, (sino que) él fue uno de los pugilistas ideológicos más feroces de los 80..."
En su articulo, Corn le recuerda al lector que Abrams declaró ante el Congreso en 1985 que los informes sobre la masacre de 800 civiles en El Mozote, en El Salvador, eran "propaganda comunista", al señalar que la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas subsecuentemente confirmó los detalles de la masacre.
El periódico "La Jornada" de México coincide que "más que una rehabilitación, el nombramiento de Abrams provoca interrogantes de nuevo sobre si el presidente actual también considera que hay circunstancias en que mentirle al Congreso y al pueblo de este país podría ser justificable".
Bush aparentemente cree que debido a que Abrams ayudara a administrar la guerra encubierta ilegal de la contra nicaragüense, y que subsecuentemente se declarara culpable de mentir, en dos ocasiones, al Congreso de Estados Unidos, no debería descalificarlo (Abrams fue posteriormente perdonado por el presidente George Bush, padre del actual presidente).
"El presidente piensa que eso es un asunto del pasado y que fue abordado en su momento, y que el señor Abrams es respetado tanto por demócratas como republicanos y que realizará una labor excelente en su puesto", afirmó el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, en respuesta a preguntas sobre el nombramiento.


 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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