Alejandro Toledo, que compara su reto con el presidente Alberto Fujimori a la lucha bíblica entre "David y Goliat," exhortó ayer a Brasil y a otros países latinoamericanos a seguir el ejemplo de Panamá que formuló un llamado al gobierno peruano para que se comprometa a realizar una segunda ronda de elecciones presidenciales "con transparencia, honradez y en igualdad de condiciones".
Toledo dirigió este reto desde la tribuna del Diálogo Interamericano en la sede del Carnegie Endowment for International Peace, dos prestigiosas organizaciones dedicadas al estudio y la promoción de los procesos democráticos en las relaciones internacionales.
En una presentación a la vez política y didáctica, el candidato dijo que la situación en Perú está como incubando "un nuevo paradigma de un sistema autoritario con un apoyo cívico - militar" que puede tener efectos negativos para la consolidación democrática en el resto del continente.
"Estamos en una lucha entre David y el Goliat del partido oficial," señaló. Por eso, destacó, "sería conveniente que no sólo Estados Unidos y la Unión Europea expresen su preocupación ante las irregularidades que distorsionaron la reciente campaña electoral y que incidieron en los cómputos," declaró. "Quisiéramos oír las voces de Brasil, un país que respeto muchísimo, así como los de Argentina y Chile".
En una entrevista exclusiva con el corresponsal de El Panamá América, Toledo se enteró que el jueves el gobierno de Panamá emitió una declaración, en la que exhortó a las autoridades peruanas a adoptar "todas las medidas necesarias para que en la segunda vuelta electoral, el pueblo peruano pueda expresar su voluntad soberana en una votación que transcurra de manera transparente, honrada, libre, regular y equitativa".
La reacción del candidato fue inmediata. Con visible entusiasmo y levantando la voz para que las personas congregadas a saludarlo pudieran oírlo, respondió: "Panamá está siendo congruente entre lo que dice y lo que hace. Es una preocupación regional y yo saludo esa iniciativa".
"Saludo a la presidenta Mireya Moscoso y a su canciller por estas declaraciones", añadió.
"Mi candidatura sólo es un vehículo. El objetivo central son el tema de la democracia, de las instituciones y la transparencia de los procesos electorales. Yo no estoy pidiendo nada para mi candidatura. Sólo quiero mayor equidad, mayor justicia, mayor transparencia".
"Si no existe eso, soy indio, terco y rebelde y lo voy a llevar hasta el final". Para Toledo, un ex profesor de economía en las universidades de Stanford y Harvard, el apoyo internacional es indispensable para que el proceso electoral de su país se cumpla sin el fraude, la intimidación y la distorsión en el uso de los medios informativos, que dijo se produjeron en la pasada elección. Por el momento, señaló que el gobierno le ha "declarado la guerra" circulando infundios
"Nuestro movimiento no tiene dinero, no tiene al ejército, no tiene a los medios de información, no tenemos a los servicios de inteligencia, pero tenemos al pueblo en las calles que nos dicen "basta, ya no tenemos miedo", añadió. "Pero quisiéramos ver una mayor solidaridad de los países vecinos".
En este sentido, Toledo expresó su reconocimiento al gobierno de Estados Unidos, el Centro Carter y la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la labor que realizaron los equipos de observadores que supervisaron el proceso electoral.
La única vez que el candidato pareció perder su buen humor fue al rechazar tajantemente los alegatos de los medios oficiales en Perú que tratan de retratarlo como "blando" en la lucha contra la guerrilla, con inventos de que en Nueva York había prometido poner en libertad a una ciudadana estadounidense encarcelada por una corte militar. Por otro lado, Toledo afirmó que de ser electo mantendría las reformas económicas de Fujimori, a quien le reconoció haber parado la inflación y mejorado la eficacia mediante un programa de privatizaciones.
"Fujimori logró la estabilización del país, yo espero ponerlo en marcha hacia el crecimiento", señaló.
Toledo reveló que el jueves y ayer ofreció una detallada exposición de la política económica que seguiría su gobierno, a Enrique Iglesias y Stanely Fischer, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo y director en función del Fondo Monetario Internacional, respectivamente.