Nación

Leche y galleta aburren el paladar de estudiantes

No hay alternativa porque el subsidio para los comedores no llega.


Casi al final del año escolar, la aceptación de la leche y la galleta nutricional enfrenta problemas con algunos niños de escuelas en las áreas urbanas, porque la rechazan. El Panamá América lo pudo confirmar mediante un recorrido por los centros escolares de nivel primario, y las autoridades del Ministerio de Educación (MEDUC) lo reconocen.
Ella Ferguson, directora nacional de Nutrición y Salud Escolar del MEDUC, reconoció que "la leche no es aceptada en un cien por ciento" en escolares de las áreas urbanas, centros donde se gasta más de la mitad de los B/.15 millones que incluye el programa.
Mientras que El Panamá América pudo comprobar que algunos niños manifestaron estar "aburridos" de la galleta nutricional, mediante un recorrido efectuado en varios centros escolares durante la distribución de estos alimentos.
"En vez de la galleta, quisiéramos comer arroz con pollo", manifestaron niños de IV grado de la Escuela Gaspar Octavio Hernández, en Juan Díaz. Por disposición de la Ley 35 de 6 de julio de 1995, se estableció el programa de distribución del vaso de leche y la galleta nutricional en todos los centros oficiales de educación preescolar y primarias del país. La distribución se hace durante los nueve meses que se extiende el año escolar.
Hoy día el programa llega a 472,000 escolares, desde preescolar, en edades de tres años, hasta el sexto grado de primaria, con una inversión de B/. 15 millones.
"Siempre hay un grupo de niños que posiblemente, por no haberse acostumbrado en sus casas a tomar leche, no son aficionados a la leche, pero representan un porcentaje muy bajo", reconoció la Dra. Ferguson.
En cuanto a la galleta nutricional, negó que ésta sea rechazada, porque de los dos productos es el de gran aceptación por los estudiantes en todo el país porque se da en pequeñas proporciones y con una textura que la hace muy comestible.
Ferguson manifestó que cuando queda exceso de leche o crema en las escuelas, los educadores tienen directrices de que los niños se las lleven a sus casas y además, pueden llamar a la empresa distribuidora para que recojan el producto porque las escuelas no tienen refrigeradoras ni congeladores para mantener la leche en buen estado.
Que los niños muestren poca aceptación a la leche y la galleta nutricional que reciben durante nueve meses del año es normal porque el "paladar se cansa", destacó la Dra. Mirian Fernández, ex directora del Instituto de Alimentación y Nutrición de la Universidad de Panamá (UP).
Fernández, quien también es catedrática de Bioquímica y Nutrición en la Facultad de Medicina de la UP, explicó que el paladar de todo ser humano "se cansa" de recibir los mismos alimentos por mucho tiempo, y más para aquellos niños que lo único que comen en el día es leche o galleta.
Indicó que el niño que no rechaza la leche o la galleta es porque tiene otras opciones de alimentación en sus hogares, pero el menor que no tiene otra alternativa es el que más aceptará esos alimentos.
La experta propone, para resolver en parte el problema, que exista una variación en los sabores de la galleta nutricional para que el paladar de los niños no se aburra de recibir siempre lo mismo.
La Dra. Fernández recordó que hace algunos años se introdujo una bebida que era hecha en base a una mezcla de maíz, que recibió el rechazo de los escolares , por lo que tuvo que ser sustituida por otro alimento.
Por su parte, la Dra. Ferguson aseguró que en estos momentos es difícil pensar en variar el vaso de leche porque se necesitaría que todas las escuelas tuvieran habilitados los comedores y además las partidas económicas tendrían que separarse para tener una de alimentación de ese tipo. Para Ferguson, los niños que no aceptan la leche es porque no la asimilan.
Aseguró que en las áreas urbanas hace falta un mayor compromiso de los educadores para vigilar que los niños se tomen la leche, lo que no ocurre en las escuelas rurales.
La Dra. Fernández reconoció que la galleta y la leche sí pueden ayudar a un niño a salir de la desnutrición debido a los aporte nutricionales que contiene la galleta, y el calcio y proteína que proporciona la leche que distribuye el Estado.
No obstante, la Dra. Fernández agrega que la situación alimentaria del menor mejora si el programa del vaso de leche y la galleta nutricional es reforzado con una alimentación complementaria a través de los comedores escolares.
Manifestó que por la naturaleza de nuestro país, donde los padres salen a trabajar, muchos entregan dinero a los niños para que compren comida al medio día, pero resulta que el menor prefiere consumir gaseosas y dulces, que no lo alimentan.
"El programa no está diseñado para reemplazar las tres comidas, pero sí para complementar", destacó la catedrática. Un almuerzo escolar debe incluir alimentos fáciles de preparar y que formen parte del patrón de alimentación del país para que sea aceptado por los menores, explicó la galena, quien añadió que los alimentos que se pueden cocinar en un almuerzo escolar pueden ser: arroz, sopa de carne, vegetales y lentejas.
Pero las escuelas de la ciudad capital están lejos de un programa de almuerzo escolar continuo porque los fogones de los comedores están fríos. Desde hace meses fueron suspendidos los subsidios municipales y los del Gobierno, que eran destinados para esos alimentos.
Durante el recorrido efectuado por este medio se pudo observar que en todas las escuelas visitadas de Juan Díaz y San Miguelito, los fogones de las estufas de los comedores se encontraban apagados, en algunos casos desde hace dos años.
"Aquí no se pone una paila desde hace dos años porque nos eliminaron el subsidio de B/.300.00 para comprar la comida", expresó la señora Sixta Tuñón, del Club de Padres de Familia de la pequeña Escuela Gaspar Octavio Hernández, en San Cristóbal.
Mientras que la directora de la Escuela Carmen Solé Bosh, en San Pedro No.1, manifestó que ese centro con 498 alumnos en los dos turnos, requiere de un subsidio económico de B/.600.00.
Indicó que niños de la población de Las Trancas en San Miguelito, a una hora a pie aproximadamente de la escuela, son los que requieren con urgencia de una alimentación complementaria al vaso de leche y la galleta nutricional, porque en sus casas la situación económica es precaria.
En la escuela José Domingo Espinar de San Miguelito el comedor escolar no funciona desde hace dos años aproximadamente, manifestó una trabajadora social con 22 años de laborar allí.
Los comedores escolares no le otorgan cobertura a todos los niños de una escuela sino que se escogen a los de mayor deficiencia alimentaria por problemas económicos en sus hogares, explicaron educadores.
Según la Dra. Ferguson, los comedores escolares pudieron funcionar hasta el año pasado debido a una partida de B/. 1.2 millones que quedó de excedente del presupuesto anterior y fue destinada para cubrir los gastos de preparación de alimentos en los centros escolares.
Indicó que luego de agotada esa partida, los municipios suspendieron el subsidio a los comedores escolares y el programa de alimentación complementaria quedó suspendido en las escuelas.
De acuerdo con la funcionaria, se requiere de algo más de un millón de dólares para sufragar los gastos de los comedores escolares para brindarle alimentación complementaria sólo a aquellos estudiantes que tengan mayores necesidades en sus hogares.
"El Ministerio no ha podido encontrar manera de que esa partida continuara dándose en el programa de nutrición", reconoció. A juicio de Ferguson, el comedor escolar es de importancia para los niños en áreas de pobreza, no importa si viven en zonas rurales o urbanas.
Aseguró que ha defendido esa partida y espera que el próximo año se vuelva a recuperar para reactivar los comedores escolares en todas las escuelas. Manifestó que como alternativa a la situación actual surgieron los huertos escolares que funcionan en 1,600 escuelas de áreas rurales y cuyos productos sirven para preparar los alimentos en los comedores.
Destacó que de los huertos escolares se obtienen los vegetales y verduras, y el Fondo de Inversión Social (FIS) regala el arroz y el aceite con lo que se prepara un almuerzo escolar para todos los niños, con el apoyo de los padres de familia.
Ferguson aseguró que en estas escuelas con huertos, y que además cuentan con el vaso de leche y la galleta nutricional, se han dado casos sorprendentes de niños que han salido de la desnutrición en áreas rurales.
Luis López, secretario general de la Federación de Educadores de Panamá, acusó al tesorero municipal de Panamá, Ventura Vega, de ser el responsable en el retraso del pago de subsidio económico municipal a los comedores escolares.
Según López, son 129 escuelas primarias y cerca de 80 mil estudiantes afectados por la medida de no pagar los subsidios a los comedores escolares.
De acuerdo con el dirigente magisterial, el tesorero aduce que las bajas recaudaciones impiden entregar con regularidad los subsidios a los comedores escolares, pero se observa que le da prioridad a otros proyectos cuando " la obra más importante de la ciudad de Panamá son los niños y niñas".
Destacó que ese dinero se utiliza para prepararle comida a cientos de niños que van a la escuela sin comer y sirve además como una alimentación complementaria que se le da en los centros primarios, de tal manera que puedan mitigar el hambre mientras los estudiantes llegan a sus hogares.
"El vaso de leche y la galleta es un abreboca, que los nutre, pero eso no los llena", manifestó el dirigente magisterial.
Indicó que la partida de B/. 46 mil que va a entregar el tesorero municipal a partir de la próxima semana, para los comedores escolares, corresponde al primer cuatrimestre del 2002 ya que la ley dice que deben entregar tres partidas de subsidios escolares por año.
López precisó que aún faltan por entregar, a las escuelas, la segunda y tercera partida del 2002 y la primera y segunda partida del 2003, correspondientes al subsidio escolar para poder reabrir los comedores escolares en la capital.
El tesorero municipal, Ventura Vega, aseguró que la ley señala que si el flujo de caja lo permite los municipios "determinarán" la cantidad de dinero que destinarán para apoyar a los comedores escolares. Destacó que no es obligación entregar esos subsidios con regularidad y aclaró que no se habían podido dar porque la recaudación era baja y además los directores de escuelas presentaban la documentación incompleta.
Explicó que el Municipio de Panamá entregará B/.46 mil para beneficiar a 120 escuelas con comedores escolares, pero aclaró que las partidas se entregarán cuando cada director presente su informe económico de gastos de la partida anterior ante la dirección de Bienestar Social del municipio. Vega dijo que es conveniente que la Contraloría realice una auditoría sobre las cuentas que presentan los directores de escuelas porque nunca antes se ha llevado a cabo un ejercicio de este tipo para sanear esas cuentas.
Indicó que los directores de escuelas presentan un informe de gastos ante la dirección de Bienestar Social y no pasan por una auditoría más completa. Con respecto a la posibilidad de que antes que finalice el año se entregara otra partida, Vega destacó que los directores acaban de entregar las cuentas que deben pasar por los refrendos establecidos y si el flujo de caja lo permite, se entregará.
Según un informe de gestión del alcalde Juan Carlos Navarro, entre septiembre de 1999 y junio de 2000 se entregaron B/.124,840 a los comedores escolares; en el 2001 se estableció un presupuesto de B/.2.2 millones para apoyar a los comedores escolares mientras que entre enero y diciembre de 2002, el subsidio alcanzó los B/.24 mil. Después del 2002, el subsidio municipal a los comedores había sido suspendido.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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