El Pleno de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) declaró legal la detención de Joffer Andrade, acusado de asociación ilícita para delinquir al figurar como principal negociador en Panamá de una organización criminal dedicada al trasiego de drogas.
En consecuencia, la corporación de justicia ordenó que Andrade, capturado por las unidades policiales luego de la incautación de drogas en la operación "Farallón", sea puesto nuevamente a orden de la autoridad competente, al considerar que no existen nuevas pruebas que modifiquen el status del detenido.
Aunque Joffer Andrade no fue detenido durante la operación, su relación con acto delictivo se logró mediante la participación de un agente encubierto de la Policía con el cual negoció la compra-venta de varios kilos de cocaína.
La evidencia llevó a la máxima instancia judicial a determinar que el hábeas corpus presentado por la defensa del implicado carece del valor suficiente para justificar un nuevo examen de la situación procesal, lo que mantiene vigente la actual medida cautelar.
La defensa de Andrade intentó que se determinara ilegal la detención del presunto narco, pues se basa en que el imputado no fue capturado con posesión de sustancias ilegales y la única prueba que lo vincula es el testimonio del agente encubierto, que asegura haber hecho un trato para comprar drogas.
Ardrade presuntamente forma parte de una organización compuesta por nacionales y extranjeros dedicados al envío de cocaína hacia Centroamérica.
Su detención surge una vez iniciada la operación "Farallón", el agente encubierto inicia una labor de reconocimiento de los miembros de la organización, que luego de varias reuniones con un tal Javier y Gabriel lo contactan con el "Viejo", persona encargada de gestionar la venta de la droga, quien finalmente resultó ser Joffer Andrade.