Indicó que la eliminación de las partidas circuitales fue una decisión de la presidenta de la República, Mireya Moscoso y como es el Ejecutivo el órgano encargado de hacer los desembolsos y los trámites burocráticos, no se han ejecutado.
Arosemena manifestó que hasta donde tiene conocimiento, al menos los legisladores de los partidos de oposición no han recibido las partidas circuitales y en el caso que se haya hecho con los oficialistas, no ha sido por el conducto regular.
El presupuesto del 2001 que fue prorrogado para el año en curso, después que la Asamblea Legislativa rechazara la propuesta presentada por el Ejecutivo, establece un monto de B/.38 millones para las partidas que son utilizadas por los legisladores.
Aunque éstas se incluyan en el presupuesto que es una ley de República y por lo tanto hay que cumplirla, siempre existe una forma de justificar que no sean ejecutadas.
Su trabajo era encaminado a la evangelización, a que las diferentes pastorales se dedicaran de lleno a anunciar el evangelio. No tenía preferencias por ninguna pastoral en especial.
Coincidió también en señalar que el padre Jorge era muy puntual y les pedía a quienes trabajaban con él que lo fueran, aunque siempre estaba dispuesto al diálogo.
En cuanto a las confesiones, en la Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe no hay horarios de confesiones, si alguien llegaba y el padre podía en ese momento se le confesaba. ¿La razón? Según Charpentier, "más alegría causa uno que se convierta, que mil que están presentes", y el padre Jorge era muy consciente de ello, de allí que tal vez no se haya negado a confesar a quien posteriormente lo asesinó.
El padre Altafulla oficiaba una misa todos los días en la Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, a excepción de los lunes, según señaló Charpentier. Antes de fallecer, el padre ofreció una misa el sábado a las 9:00 de la noche, cuando se celebraba la vigilia de Pentecostés. En su homilía, recuerda el entrevistado, pidió más apoyo a los grupos de pastoral que son muy necesarios para la evangelización. "Recuerdo la sonrisa en su cara diciendo: yo sé que es difícil", dijo.
"Así como Jesús partió físicamente de este mundo y dejó a sus discípulos, tal como el padre Altafulla lo indicó en su homilía del domingo pasado, muchas veces es necesario que la semilla muera para darle paso a los frutos", sostiene el joven. Al momento de su muerte, monseñor Altafulla tenía 65 años.
Jorge Isaac Altafulla Muñoz
Nació en Panamá el 1 de noviembre de 1936.
Seminario Menor: San José de la Montaña (El Salvador).
San José (Panamá) Seminario Mayor: Seminario Universitario, San Pablo-Ottawa, Canadá.
3 años de Filosofía - Licenciatura en Filosofía
4 años de Teología - Licenciatura en Teología
Especialización: Liturgia-Pastoral-Catequesis, en la Abadía de San Andrés, Brujas, Bélgica y en el Instituto Católico de París.
Fue ordenado sacerdote en Panamá el 25 de junio de 1961.
Perteneció al grupo de consultores desde hace más de 25 años.
Fue párroco: Iglesia San Miguel, Santísima Trinidad Nuestra Señora de Guadalupe, Cristo Redentor (1984-1995)
Fue nombrado Rector del Seminario Mayor San José de Panamá desde 1995 a 1998.
Nuestra Señora de Guadalupe (desde el 19 de julio de 1998, hasta su muerte, este domingo 19 de mayo).
En 1990, su Santidad Juan Pablo II lo distinguió con el título de "Prelado de Honor", concedido a sacerdotes que se desempeñan en ciertos cargos directivos de la Iglesia y que se destacan por sus méritos.
Vicario Episcopal de la ciudad de Panamá y Vicario de Oriente de 1983-1993.
Profesor en la Universidad Santa María La Antigua (USMA) y en el Seminario Mayor San José.
Miembro de la Comisión de Reflexión Teológica de la Conferencia Episcopal.
Asesor de la Comisión Arquidiocesana de Liturgia.
Miembro del Consejo Presbiterial.
Asesor Espiritual del Movimiento Neocatecumenal.
Miembro del Comité Ecuménico de Panamá.
Secretario de la Comisión de Ecumenismo de la Conferencia Episcopal.