Luego de 27 días de huelga, los miembros del Sindicato de Trabajadores de las Bananeras Independientes de Chiriquí (SITRABICH) acordaron levantar a partir de la fecha la medida de fuerza en todas las fincas.
Desde el pasado primero de abril, los trabajadores de las fincas Santa Librada, Santa Teresa y Santa Rita paralizaron sus labores solicitando que se les cancele el 25% de los salarios e impuestos.
El Panamá América tuvo acceso al documento final de las negociaciones, en el cual se establece, que los representantes de las tres fincas declararon que han realizado las gestiones necesarias para adquirir los fondos con instituciones privadas y estatales para cancelar los montos adeudados en concepto de capital e intereses al Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA).
Con esta transacción, pueden tener acceso a los nuevos fondos de la Ley 24, bajo el Programa Especial de Divalá.
Se pudo conocer mediante el documento que los representantes de las fincas Santa Librada, Santa Teresa y Santa Rita se comprometieron a cancelar a sus trabajadores once días de trabajo de los 22 días que estuvieron en paro de labores, a razón de B/.6.96 por día.
El pago de los once días se hará en efectivo el sábado 15 de mayo del presente año.
De igual manera se acordó que el salario correspondiente a la semana que comprende del 10 al 15 de mayo se dejará en fondo a los trabajadores.
Se acordó que para efectos posteriores los once días de paro de labores que no se pagarán producto de este acuerdo, se clasificará como días de ausencia con permiso.
De acuerdo con el viceministro de Comercio Interior, Temístocles Rosas, en el último quinquenio estas fincas eran rentables.
Según la estimaciones del mercado, la caja de banano se podía producir a $4.00 y se vendía hasta en $12.00, pero producto de la caída del mercado y las disposiciones establecidas por la Unión Europea, la comercialización de la fruta cambió.
Además, las bananeras independientes perdieron algunos contratos con las transnacionales Chiquita y la empresa Del Monte.
Al no contar con este mercado seguro, las empresas han tenido que buscar otras alternativas que le ofrezcan mejores precios, pero las condiciones son desfavorables.
Actualmente, venden en consignación, donde el barco llega a Europa y allá deciden si se compra la fruta, y en 8 semanas el rubro está a expensas de la decisión de los "corredores" (brookers).
Si la determinación es desfavorable para el producto panameño, el mismo es devuelto, y se pierde el flete y la fruta, provocando que se distribuya en mercados alternos a precios muchos más bajos.
Los procesos de reconversión para las fincas bananeras independientes tenían que ejecutarse hace cuatro años y comenzaron hace dos, pero con fincas debilitadas y con eficiencias muy bajas.