Washington.- Las reuniones informales del ministro de Relaciones Exteriores de Panamá, José Miguel Alemán, con altos funcionarios de Estados Unidos han cambiado el tono de las relaciones entre los dos países, aunque no el fondo.
Tanto Alemán como funcionarios del departamento de Estado confirmaron ayer su abierta disposición a trabajar juntos para resolver una serie de molestos problemas como el lavado de dinero y la limpieza de los polígonos.
Pero si la invitación de los funcionarios a Alemán para dialogar fue un intento a redefinir las nuevas relaciones entre Estados Unidos y Panamá, ésta terminó ayer sin resultados concretos, pero con un clima político considerablemente mejorado.
La "redefinición" de las relaciones entre Washington y Panamá tras la devolución del Canal es quizás el objetivo más deseado de Peter Romero, el secretario de Estado adjunto para Latinoamérica, pero hasta el momento no se ha cumplido.
"Hemos logrado progreso en una amplia gama de asuntos", declaró Romero a El Panamá América al finalizar la ronda de reuniones el viernes por la noche.
"Sí, hemos avanzado algo," coincidió Alemán adoptando un tono más cauteloso.
Ni el canciller ni Romero quisieron hablar sobre una inesperada reunión entre Alemán y el subsecretario de Estado, Thomas R. Pickering, que está en medio de los desesperados esfuerzos que realiza Estados Unidos para evitar que deteriore más la situación entre Israel y los palestinos.
La reunión tuvo lugar a última hora del viernes, lo que retrasó la llegada de Alemán a la cena de clausura de la "Semana de Panamá" que el Consejo Empresarial Estados Unidos-Panamá ofreció en la Unión Panamericana, el edificio sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Por su parte, Alemán aprovechó una reunión anterior con Alan Larson, el subsecretario para Asuntos Económicos, para entregarle una petición formal exigiendo que Estados Unidos tome "acciones inmediatas" con el fin de levantar la advertencia impuesta sobre Panamá por el departamento de Tesoro por supuesta renuencia de colaborar en la lucha contra el lavado de dinero.
La acción del departamento enfatiza: "Ha ocasionado un perjuicio inmensurable a Panamá en general, y en especial, a su economía de servicios".
El documento, dirigido al subsecretario del Tesoro, Stuart Eizenstat, pone especial énfasis en la responsabilidad de Washington de actuar independientemente del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) que representa a los países más desarrollados de Europa, Japón y Estados Unidos.
El canciller resalta una vez más que en la opinión del gobierno panameño, la reciente aprobación de nuevas leyes por la Asamblea Legislativa y firmadas por la presidenta Mireya Moscoso, "cumple con todos los requisitos para que Panamá sea eliminado de dicha lista".
"La confianza de nuestro Gobierno sobre el particular, está fundamentada en la participación activa de Panamá a través de los años en la lucha de la comunidad internacional contra el lavado de dinero, lo cual se evidencia en la celeridad con que se aprobó la nueva legislación en octubre de este año, con el objetivo de corregir las deficiencias encontradas por el GAFI, en respuesta a los criterios calificadores utilizados por dicho organismo".
El problema de la advertencia emitida por el departamento del Tesoro a la comunidad bancaria estadounidense, así como la acción del GAFI se han vuelto un tema espinoso para las relaciones entre Estados Unidos y Panamá, señaló el canciller a este corresponsal antes de regresar a su país ayer, tras una visita de cuatro días con motivo de la "Semana de Panamá" organizada por el Consejo Empresarial Estados Unidos-Panamá.
Antes de su llegada el pasado martes a la noche, Alemán había advertido al embajador Ford que no deseaba ampliar una visita para promover comercio e inversiones para su país con visitas a funcionarios estadounidenses.
No obstante, tanto el departamento de Estado como funcionarios del Consejo Nacional de Seguridad aparentemente insistieron en conversar con el canciller a lo que éste finalmente accedió.
Sin embargo, por lo que informan ambas partes, parece que no ha habido ninguna concesión ni de una parte ni de la otra.
Estados Unidos requiere "pruebas concretas" de que la nueva legislación sea aplicada, mientras que Panamá, hasta el momento, no ha aceptado la visita de una misión de expertos para "asesorar" a las autoridades panameñas como implementar las nuevas leyes para conformar el criterio del GAFI y del departamento de Tesoro.
Lo que sí confirmaron fuentes de ambas partes es que el departamento de Estado se comprometió a organizar un equipo de expertos que saldrán la próxima semana para asesorar al gobierno panameño en la ejecución más certera de las nuevas leyes contra el lavado aprobadas hace apenas dos semanas.
Se supo que Estados Unidos entregó una respuesta al pliego que a comienzos de mes el embajador de Panamá, Guillermo Ford, entregó al departamento de Estado reafirmando la posición de su país sobre la necesidad que Estados Unidos debe ayudar a Panamá a remover los explosivos no detonados de vastas áreas de los antiguos polígonos de tiro, en vez de limitarse a asesorar en cómo evitar el acceso de personas a las áreas contaminadas.