La libertad de expresión no se reduce al ámbito periodístico, sino que abarca todas las esferas de manifestación de ideas por parte de los ciudadanos, señaló María Guadalupe Morfín Otero, representante del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) y experta en el tema.
Durante una ponencia ante los procuradores de los derechos humanos o defensores del pueblo de Centroamérica, Morfín Otero, hizo un reconocimiento a Rosario Arias de Galindo, entre otros comunicadores sociales, por su valioso aporte al fortalecimiento de la libertad de expresión.
La presencia de la mexicana Morfín Otero en Panamá, fue a propósito de la celebración en Panamá de la Vigésima Primera Reunión del Consejo Centroamericano de Procuradores de Derechos Humanos (CCPDH), donde dictó la conferencia "Democracia y Libertad de Expresión".
Esta iniciativa de la Defensoría el Pueblo busca incentivar el debate sobre la libertad de expresión con la participación de periodistas, dueños de medios y autoridades nacionales y el auspicio de prestigiosas organizaciones internacionales como el IIDH.
En la ponencia, Morfín Otero señaló que la libertad de expresión es una herramienta indispensable del ser persona y del vivir en democracia y, citando una sentencia de la Corte Constitucional, manifestó que "el derecho fundamental a la libertad de expresión implica también la protección del derecho a disentir".
Agregó que los procuradores o defensores del pueblo de Centroamérica, saben muy bien que parte de su trabajo se hace a través de insuflar vida nueva colectiva a través de los medios de comunicación y en ellos tendrán a sus mejores aliados, porque cuando son dignos e independientes han sido precursores de las instituciones fundamentales de la democracia.
A juicio de Morfín Otero, ventilar los asuntos de interés general es cumplir al mismo tiempo con un deber de rendición de cuenta a cargo de los poderes públicos.
Cuando la información es buena y suficiente, sostiene las decisiones acertadas que la población hace como manifestación de sus derechos civiles y políticos, señaló.
En la reunión de procuradores de los derechos humanos de Centroamérica, sirve como anfitrión el defensor del pueblo de Panamá, Juan Antonio Tejada, y participan además los defensores del pueblo de Costa Rica, José Manuel Echandi; de Guatemala, Julio Arango Escobar; de Honduras, Ramón Custodio López; de Nicaragua, Benjamín Pérez Fonseca; y de El Salvador, Raquel Caballero Pineda, Procuradora Adjunta de la Mujer y la Familia; y por Panamá el defensor del pueblo de Panamá, Tejada Espino.
La muerte de Altafulla constituye un signo, sostiene, porque ha sido un mártir de la situación de violencia que se vive en Panamá, mientras que manifiesta que todos los rumores que se levantan en torno al asesinato del prelado, son producto del bombardeo desde el extranjero, a través de los medios de comunicación, sobre las denuncias de abusos por parte de religiosos.
El hecho se ha suscitado en esa coyuntura desafortunada, pero no tiene ninguna vinculación con lo que se ha estado denunciando en el ámbito internacional, argumenta Aguilar.
No deja de sorprenderle que siete años después, el asesino confeso haya descargado su odio contra monseñor en la forma en que lo hizo, cuando son muchos los seminaristas expulsados o rechazados en el seminario.
Martín Arístegui, de la Iglesia del Carmen, también vivió la experiencia de ser atacado en su propia parroquia. "Uno se siente hecho una miseria, impotente, miedoso, pensando que si se defiende le puede ir peor. Yo me quedé traumado por mucho tiempo y ahora que se ha vivido este suceso, reviví todo".
Al padre, que en el momento del ataque estaba sin sus anteojos y a oscuras, le pareció que su agresor era una persona que constantemente le pedía dinero de manera exigente, aunque no puede asegurarlo.
Con respecto al hecho de sangre que ha estremecido a la iglesia, es de la opinión que siempre hay tiempos malos y tiempos buenos. "Este es el momento de los tiempos malos, pero ya vendrán los buenos porque Dios no nos va a abandonar".
La misa inició con los cantos de entrada "Mi alma espera en el Señor" y "Hacia ti morada santa". Todos los curas entraron en fila al templo, semejando una gran mancha blanca que cruzaba por el centro de la nave. Fue una misa concelebrada, cuyo evangelio no fue leído por monseñor José Dimas Cedeño, quien la presidió.
Al final, y antes de la bendición, se leyó un comunicado oficial del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal Panameña, en el que se hizo un fuerte llamado a los medios de comunicación para que respeten el honor y la fama de los demás, "que están por encima de cualquier interés particular o económico".
El aplauso fue cerrado. A él se sumaron la presidenta Mireya Moscoso y los miembros de su gabinete, dejando un sabor amargo entre los comunicadores sociales que cubrían el oficio religioso.
Después de la bendición sacerdotal, se sacó el féretro cargado en hombros, mientras las campanas de la iglesia sonaban y el coro interpretaba el canto "Tuyo soy".
El Panamá América buscó reacciones al comunicado entre los sacerdotes. Uno de ellos, que goza de mucha popularidad entre la feligresía se manifestó sobre el tema. Se trata de monseñor Alejandro Vásquez Pinto.
Este medio le preguntó su opinión con relación al comunicado de la iglesia, a lo que respondió que todos tienen derecho a tener una buena fama con el prestigio que se han ganado, por lo que no deben buscarse segundas intenciones y publicar la parte más espeluznante y dramática de las cosas.
Rechazó que el comunicado pueda constituirse en un espaldarazo de la iglesia a las autoridades, que cuando se publica una nota periodística que las afecta, sacan a relucir su honra manchada.
Resaltó que hay que distinguir entre las cosas que deben hacerse públicas y las que no edifican en nada a la sociedad, ni elevan sus valores. Tal como se están proyectando las publicaciones en los medios, no hay mensajes positivos que estimulen a la comunidad a formarse una conciencia de que la espiral de violencia que vive la sociedad no es racional, añadió.
Aclaró que la prensa sensacionalista está haciendo daño y no ayuda a formar valores.
Sobre el mismo tema, el padre Conrado Sanjur, del Comité Panameño por los Derechos Humanos, opinó que hay malestar entre la población por un tipo de periodismo sensacionalista y morboso, que además, crea sentimientos negativos en la comunidad.
Esto se expresa, sobre todo, cuando víctimas de la violencia aparecen con expresiones brutales en los medios, lo que causa dolor en las familias. De ahí, que la iglesia se haya pronunciado.
"Hay que defender la libertad de expresión y el derecho de la población de conocer la verdad, pero entre ese propósito y el otro de exacerbar el morbo en la población hay una gran distancia", consideró.
Aceptó que el comunicado puede servir a propósitos gubernamentales, que de por sí sus autoridades están aprehensivas levantando demandas contra los periodistas. Ese no es el propósito del planteamiento de la iglesia, porque el periodismo tiene su mística y "hay medios y medios, comunicadores y comunicadores, y por eso no se puede generalizar", dijo.
Agregó que en aras de la verdad y despejar responsabilidades, es saludable que se clarifique para que las observaciones se hagan a los medios que practican el tipo de periodismo que afecta la dignidad de las personas.
Por su parte, el reverendo Manolo Blanquels, director de Fe Tv Canal 5, también se pronunció sobre el comunicado de la iglesia. A su juicio, hay medios muy respetuosos y muy serios, pero hay otros amarillistas. Son esos los que rechaza la sociedad, según el padre, y fue a esos los que rechazó la feligresía de la Iglesia de Guadalupe, cuando se trató de impedir la cobertura periodística, luego del asesinato de monseñor Altafulla. Se quiso evitar el sensacionalismo, porque el cadáver era el del padre y pastor de toda esa feligresía.
"La iglesia ha apoyado siempre a los medios, pero a veces ha ocurrido que bajo la libertad de expresión, se cubre todo y eso no puede ser. El respeto a la persona y a la intimidad está por encima de lo demás". Cuando se trata de hacer lo que se quiera, como quiera, con quien quiera y donde quiera, eso no es libertad, sentenció.