WASHINGTON-Tras una breve tregua ahondada por el receso del Congreso durante la Semana Santa, líderes republicanos preparan ahora renovados ataques a la política exterior del presidente William J. Clinton, especialmente en lo que concierne a las relaciones con Latinoamérica.
Durante la reciente crisis en Paraguay, la reacción del poder legislativo fue de otorgar un raro apoyo a los esfuerzos de la Casa Blanca y del Departamento de Estado para evitar el resquebrajamiento del proceso constitucional en Asunción, al igual que los países del Mercosur. Pero todo indica que el momento de solidaridad demócrata y republicana en política exterior nuevamente está por desvanecerse.
De conversaciones con distintas fuentes del Congreso y del gobierno durante los últimos días surgieron severas críticas que se suman al ambiente de malestar que aún persiste entre los poderes legislativo y ejecutivo en este segundo periodo de Clinton, tras el fallido proceso político contra el mandatario.
Sintomático de este estado de cosas fue el tibio apoyo del Congreso al pedido de ayuda de Clinton para los países centroamericanos damnificados por el huracán Mitch y por los ataques aéreos contra las fuerzas serbias que acechan a Kosovo.
Pero es hacia distintos aspectos de la política hemisférica donde los líderes republicanos están decididos a cuestionar a la política del gobierno en temas básicos como la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, el abandono de las bases militares en Panamá y la política hacia la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Los puntos destacados que surgieron a través de fuentes allegadas a los comités de relaciones exteriores de ambas cámaras incluyen los siguientes:
Los republicanos insisten en una asistencia más categórica a las fuerzas armadas de Colombia para reprimir la guerrilla y el narcotráfico, a lo que se opone un núcleo de demócratas que considera que el ejército sistemáticamente viola los derechos humanos;
Ambos comités consideran "deficiente" la conducción de la política hacia Latinoamérica por parte del Departamento de Estado, por lo que es probable que consigan que la Casa Blanca retire el nombramiento del embajador Peter Romero para reemplazar a Jeffrey Davidow como secretario adjunto para Asuntos Hemisféricos;
Un ejemplo de lo que un asesor calificó de "falta de iniciativa" por parte del Departamento fue su "apatía" ante la inminente elección de la OEA ahora que el actual secretario general, César Gaviria, parece tener la reelección asegurada con el retiro del expresidente de Costa Rica, Angel Calderón Fournier. En el Congreso existía simpatía por la candidatura de Calderón.
Líderes republicanos también están preocupados por el desenlace de la reversión del Canal a la República de Panamá el 31 de diciembre sin un concertado esfuerzo por el gobierno para lograr un acuerdo sobre el uso de instalaciones militares para proteger al istmo del narcotráfico y de posibles amenazas terroristas.
La preocupación de los congresistas sobre la futura seguridad del Canal ha ido en aumento en las últimas semanas por los avances de la guerrilla colombiana cuyas fuerzas representan una potencial amenaza para los países fronterizos como Panamá, Perú, Ecuador y Venezuela.
En una maniobra calculada a reabrir las fracasadas gestiones con Panamá para retener unas instalaciones militares usadas para la lucha antidrogas, las dos figuras republicanas más poderosas del Congreso instaron a Clinton considerar nuevas gestiones tras las elecciones del 2 de mayo con el fin de retener el uso de las gigantescas pistas de la base aérea de Howard.
La petición está contenida en una carta a la Casa Blanca firmada por el presidente del Senado, Trentt Lott y su flamante homólogo en la Cámara de Diputados, J. Dennis Hastert, cuyo texto fue obtenido por el corresponsal de El Panamá América.
La carta, fechada el 4 de marzo, considera que tras las elecciones "habrá una última oportunidad para Estados Unidos y Panamá de rever la cuestión de extender la presencia de Estados Unidos".
"Le urgimos", advierten al presidente Clinton, "que tome plena ventaja de esta situación para conseguir un acuerdo que permita a Estados Unidos a mantenerse plenamente comprometido en la guerra contra el narcotráfico desde bases de avanzadas en Panamá".
El embajador de Panamá, Eloy Alfaro, no tuvo comentario sobre la carta porque dijo que desconocía su contenido.
Por su parte, un portavoz del Departamento de Estado enfatizó que desde que cesaron las negociaciones para el Centro Multilateral Antidrogas en septiembre del pasado año "no ha ocurrido nada que nos haga pensar que sería posible reabrir las gestiones. Las diferencias fueron demasiado grandes para poder superarlas".
No obstante, Lott y Hastert urgieron al presidente que ordene al Departamento de Defensa que demore la entrega de la base aérea de Howard, por si todavía hubiera alguna posibilidad de convencer a Panamá de mantenerla como "eje para nuestras operaciones antidrogas en Centroamérica y Sudamérica".
Según el calendario que rige la reversión de las bases, Howard será entregado al gobierno panameño en mayo o comienzos de junio, aunque algunas instalaciones ya están en manos panameñas.
"La clausura de las pistas de Howard será importante no sólo por razones operacionales, sino también sociológica y políticamente. Una vez que