La fuerte brisa hace mover la guindola que sostiene a José y Juan Antonio Medina de 28 y 24 años de edad.
Ellos se dedican a limpiar ventanas, un trabajo que parece díficil, pero que se convierte en arduo cuando se está en las alturas.
Con sólo tres meses de trabajo, estos dos hermanos han limpiado las ventanas de tres edificios de la ciudad, pues la falta de empleo los llevó a dedicarse a esta labor.
"Es un trabajo peligroso, pues aunque tengamos cinturones de seguridad, los cables se pueden romper", indicó José, que desde los 12 años trabajaba pintando casas.
La adrenalina se incrementa a medida que van subiendo. La guindola se detiene hasta llegar al piso 37 de uno de los edificios en Avenida Balboa.
Allí, bajo los ardientes rayos solares, limpian uno a uno los cristales de este edificio, pero si llueve el panorama cambia, tendrán que bajar y esperar a que escampe, pues de nada sirve limpiarlos.
El pago que reciben es poco comparado con el peligro que representa este tipo de trabajo. Si laboran por medio de contrato, se les paga B/.150.00; mientras que si trabajan para una determinada empresa, este es de B/.180.00 por quincena.
Desde las 8: 00 a.m. los hermanos Medina salen de sus hogares donde sus familiares rezan por su pronto regreso y les piden tener cuidado.
Además de limpiar ventanas, también se dedican a pintar edificios y realizar otras labores de aseo.
Al igual que muchos otros trabajadores dedicados a este oficio, laboran de lunes a viernes desde las 8: 00 a.m. hasta las 3: 00 p.m.
Alguien preguntó: ¿Quién gana?
_ Respuesta: Todos ganan. Nadie pierde. La pelea es hasta el final. Los niños enseñan a todos cómo luchar, cómo pelear, cómo decirle que no a la enfermedad.
Leslie Ducret, presidenta de la Fundación de Amigos de Niños con Leucemia y Cáncer (FANLYC), dijo recientemente a EPASA que Robertito "es un niño muy valiente, alegre y con mucho cariño".
Algunos dirían que es un gran jugador de fútbol, con tan sólo cinco años y otros dirían que es un gladiador en el campo de la vida.
Ayer, se vivieron grandes momentos en el Parque Recreativo Omar. Desde las 6: 30 a.m. el movimiento era grande. Todos se alistaban para correr y las empresas dieron su voto a los pequeñitos.
Fue titánico. Fue emocionante. Familias completas, padres e hijos, todos con una sola meta. ¡Apoyar a los niños con leucemia y cáncer".
El próximo año habrá otra caminata. Allí estarán los amigos de los niños. Cada año será más grande, como aquella bola de nieve.
¡Simplemente será mejor!